De acuerdo con las ciencias sociales, la comparación entre sociedades resulta fundamental para analizar los procesos de desarrollo; en este sentido, el estudio de las relaciones entre Estados Unidos y China se posiciona como un elemento clave para comprender distintos fenómenos vinculados al desarrollo en otros países. La trayectoria histórica de ambas naciones muestra diferencias notables: Estados Unidos logró su independencia en 1776 y alcanzó su máximo desarrollo económico y proyección mundial a finales del siglo XIX y principios del XX. China se consolidó como nación independiente en 1949 impulsada por un fuerte movimiento de liberación nacional y experimentó un auge económico a partir de finales de la década de 1970. Las estrategias adoptadas por cada país para fortalecer su economía y presencia internacional han tenido repercusiones globales. En Estados Unidos se observa un proceso de industrialización con la expansión hacia otros territorios fuera de su entorno geográfico para la extracción de materia prima o como mercados de consumo. China inició su gran desarrollo con profundas reformas internas enfocándose e introduciendo elementos de mercado (socialismo con características chinas), liberalizando la agricultura y fomentando la inversión extranjera.
El tiempo y las formas como cada uno de los países mencionados lograron su desarrollo; hoy se expresan en diferencias. En el 2025, el déficit comercial de Estados Unidos fue de 29,350 millones de dólares, China no ha tenido déficit desde 1993, el PIB de los Estados Unidos para el mismo año fue de 2.0%, para China fue de 5%.
Estados Unidos tiene 750 bases militares en todo el planeta. Según diversas fuentes, el número de bases e instalaciones militares estadounidense en América Latina y el Caribe varía entre 20 y 76. El mantenimiento de esas bases militares es con el fin de procurar un control sobre otras naciones. El presupuesto militar de Estados Unidos para el 2025 fue de 962 millones de dólares, casi cuatro veces el de China, que ocupa el segundo lugar (246 millones de dólares). Cuando se revisa cuántas bases militares tiene China en el planeta, se constata que solo tiene una base militar reconocida en el extranjero en Yibuti, África. Estados Unidos, en la administración Trump, utiliza la política arancelaria, incluyendo a sus tradicionales socios, con fines de ejercer presión para lograr propósitos políticos, China aplica aranceles a sus exportaciones de manera moderada para proteger su industria nacional, pero, aplica gravámenes altos como respuesta a medidas proteccionistas de otros países, especialmente Estados Unidos, en una guerra comercial que busca salvaguardar sus intereses y mantener su derecho al desarrollo, utilizando aranceles de represalia que pueden superar el 100% en productos específicos.
Estados Unidos está dejando de ser la principal potencia del mundo, pero como siempre ocurre, los grandes imperios cuando caen lo hacen disparando, las autoridades de esa nación están mostrando mayor agresividad, incluso, con sus más leales amigos de Europa.