Derrota política (2/2)

Errores estratégicos y comunicación limitada afectaron los resultados de Libre, aunque el partido mantiene fuerza electoral y busca consolidarse

  • Actualizado: 13 de enero de 2026 a las 00:00

Las debilidades de las ejecuciones del partido Libre y los desenfoques estratégicos de la campaña tuvieron consecuencias en los resultados electorales:

1) Un triunfalismo autodestructivo en la cúpula del partido y del gobierno fue constante desde las elecciones primarias, dándoles una falsa sensación de seguridad; y un claro ejemplo de cómo el poder obnubila la visión estratégica.

2) Excesiva concentración del ataque a las diez familias y sus grupos económicos; fue utilizado como instrumento de contraataque por las organizaciones empresariales haciéndolo creer como una arremetida a toda la clase empresarial; por lo que etiquetaron a la candidata como enemiga de la empresa privada y promotora de odio. La élite empresarial -cuyo poder fue subestimado por Libre- reaccionó sistemática y organizadamente, no solo localmente, también con una ofensiva internacional contratando grupos lobistas extranjeros para desacreditar a la candidata y al gobierno de la presidenta Castro en los diversos estamentos del poder político estadounidense.

3) Esas embestidas a la élite se vieron hipertrofiadas respecto a las propuestas democráticas de la candidata que siempre quedaron ahogadas entre la apología de los logros del gobierno de Xiomara Castro y los ataques frontales a la oligarquía económica. No se promocionó hábilmente -como lo aconsejan los expertos electorales- la perspectiva esperanzadora de realizaciones futuras para el pueblo.

4) Tampoco hubo una estrategia comunicacional eficaz para hacer hipérbole de las propuestas de la candidata. La formidable manipulación mediática corporativa fue aplastante, auspiciada con sus medios de comunicación por la élite económica.

5) Solo con conversatorios y reuniones masivas regionales no fue suficiente para socializar y empoderar a la población con las propuestas de la candidata. En este contexto no hubo una conexión cálida y cercana con la gente ni una actividad proselitista creativa constante en medios rurales y en las ciudades que concentraban mayor cantidad de votantes (independientes, voto oculto, indecisos).

6) A los líderes les faltó originalidad para ir ajustando sus tácticas frente a los ataques detractores directos e indirectos que surgieron en el transcurso de la campaña.

7) Los mensajes determinantes del presidente Trump eran predecibles, ya lo había hecho con Argentina dos meses antes; lanzados a dos días de la elección, fueron decisivos; un intervencionismo directo sin precedentes terminó de corromper el proceso electoral al manipular y amenazar al votante. No hubo ninguna acción inmediata inteligente dirigida al pueblo hondureño para neutralizar el propósito de tales mensajes.

Libre ha perdido una batalla, pero desde el punto de vista político-electoral ha quedado bien posicionado con 706,222 seguidores, 35 diputados, 69 alcaldías para las arduas luchas que le esperan; suficientemente bueno para un partido emergente, recién creado.

Libre necesita reconfigurar su lucha social y política, retomar los vínculos con el pueblo, saber interpretar las necesidades actuales de este y convertirse en su vanguardia; abandonar el sectarismo, la improvisación, la emotividad y adoptar la autocrítica dialéctica y cartesiana para avanzar: analizar con la razón y la lógica la cambiante coyuntura para ajustar sus estrategias de acción.

Libre debe evolucionar de un partido electorero plagado de vicios bipartidistas a un partido estructurado de masas y de militantes con formación política; analizando la realidad cotidiana, valorando a los opositores; articulando la ideología, el mensaje y la práctica pragmática

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