De hábitos y cambios: querer es poder (II)

Necesitamos cambiar nuestro modelo económico lineal y tradicional que solo sabe “usar y tirar”, como lo hicieron en Kamikatsu, prefectura de Tokushima, Japón

  • Actualizado: 01 de mayo de 2026 a las 00:00

Necesitamos cambiar nuestro modelo económico lineal y tradicional que solo sabe “usar y tirar”, como lo hicieron en Kamikatsu, prefectura de Tokushima, Japón, que ha logrado una tasa media de reciclaje de 81% los últimos diez años, muy por encima de la media nacional de 19.9%. Lo que en 2003 lucía como una utopía, hoy es una realidad que atrae la atención de visitantes nipones y extranjeros, que desean conocer como este municipio montañoso de 742 hogares, asumió el compromiso colectivo con las “3R” (reducir, reutilizar y reciclar los residuos), separando hasta 45 tipos de residuos.

Querer es poder. Los habitantes de este pueblo modelo cuentan con un “Centro de cero residuos” que les sirve como base de actividades. Los vecinos entregan ahí gratuitamente los objetos que no necesitan y han adoptado una cultura de consciencia ambiental que les ha convertido en un destino turístico, con todo lo que ello implica. La comunidad no fue siempre así: hubo un tiempo en que, como muchas localidades, incineraban la basura al aire libre y por eso pasaron por un proceso que incluyó reglas con severas prohibiciones y la socialización de nuevas medidas. Hoy, todos -autoridades y gobernados- tienen muy bien asumido que los residuos que se separan son recursos (por ejemplo, composta proveniente de residuos orgánicos), pero si se mezclan son, simplemente, basura. No obstante, la consciencia ambiental individual no era suficiente: han apostado también por el compromiso de empresas en sus cadenas de producción para que adopten modelos de “economía circular”, que demuestren una verdadera responsabilidad social empresarial, que trascienda ejercicios de estrategia publicitaria para parecer ambiental cuando no se es (“green-washing”).En Honduras, se estima que producimos 6,500 toneladas de residuos diariamente y acumulamos un promedio de 2.3 millones por año, sin embargo, menos del 10% de los desechos sólidos se reciclan (el 39% de los residuos son orgánicos y potencialmente aprovechables). Reciclar sería apenas un primer paso en vista que se requiere adoptar un sistema de producción y consumo más “circular” en el que pasemos de las tradicionales “3Rs” y las escalemos a siete (7), a saber: rediseñar, reducir, reutilizar, reparar, renovar, recuperar y reciclar materiales y productos todas las veces que sea posible para crear valor añadido. Es decir, debemos extender el ciclo de vida de estos últimos, reducir la generación de residuos al mínimo y mantener los materiales que los componen dentro de la economía; ello implica pensar, por ejemplo, que más allá de saber gestionar o tratar la basura, se debe eliminar su creación desde el diseño, trascendiendo la visión meramente ecológica hacia una en que haya crecimiento económico, con fomento de la innovación, los nuevos modelos de negocios y el ahorro en los costos de producción.

Querer es poder. Con el compromiso de consumidores, autoridades y empresas, ser como Kamikatsu no solo es posible, sino impostergable.

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