Después de meses difíciles para el campo hondureño, las lluvias comienzan a ofrecer una oportunidad para recuperar cultivos, pasturas y fuentes de agua. Pero sería un error interpretar este cambio como el final del problema. La sequía de 2026 dejó una enseñanza: Honduras debe pasar de reaccionar ante las emergencias a prevenirlas.
La Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), bajo la conducción del ministro Moisés Molina, ha estructurado una matriz de intervenciones por aproximadamente L702 millones, dirigida a fortalecer esa capacidad de respuesta.
Las acciones son concretas: 1,500 sistemas de riego para pequeñas parcelas, microriego para 2,479 hectáreas, alrededor de 525 pozos mediante diferentes intervenciones, reservorios con geomembrana, bombas solares y recuperación de sistemas de riego.
La estrategia alcanza zonas de Choluteca, Valle, El Paraíso, La Paz, Comayagua, Olancho, Francisco Morazán, Santa Bárbara y Yoro, entre otras. En granos básicos contempla semillas, fertilizantes y asistencia para miles de productores de maíz y frijol. En ganadería incluye alimentación suplementaria, recuperación de pasturas y forrajes, agua para consumo animal, vacunación, desparasitación y asistencia técnica.
Ahora que regresan las lluvias, hay que capturar el agua que está cayendo. En esa dirección, es particularmente oportuno el convenio suscrito entre la SAG, SERNA y la Asociación de Municipios de Honduras (AMHON) para construir obras de cosecha de agua en los municipios afectados por la sequía. Las municipalidades aportarán capacidad de ejecución y maquinaria, la SAG proporcionará geomembranas para los reservorios y SERNA acompañará la sostenibilidad ambiental.
Estudios técnicos realizados con apoyo de CATIE y CIAT han identificado aproximadamente 2,000 sitios con potencial para cosechas de agua. La lógica es correcta: almacenar durante las lluvias para producir cuando vuelva la sequía.
A ello se agrega una iniciativa innovadora que merece seguimiento técnico: la siembra o estimulación de nubes. La SAG prepara unos 20 vuelos, utilizando tecnología y experiencia mexicana, con una cobertura potencial de hasta 2.3 millones de hectáreas, priorizando el Corredor Seco, Alto Aguán, cuencas del Distrito Central y zonas vinculadas con El Cajón. Es una herramienta complementaria, no un sustituto del riego y la infraestructura hídrica.
También es momento de movilizar con mayor fuerza la cooperación internacional. Banco Mundial, BID, BCIE, FIDA, FAO, IICA, PMA, Estados Unidos y otros cooperantes pueden complementar recursos, tecnología y asistencia para riego, cosecha de agua, seguros agrícolas y adaptación climática.
La respuesta encabezada por el ministro Molina combina emergencia, recuperación y prevención. El desafío será ejecutar, medir resultados y darle continuidad.
Que vuelva la lluvia es una buena noticia; que Honduras aprenda a cosechar, almacenar y administrar cada gota será mucho más importante.