En 2025 se cumplió el undécimo año consecutivo de aumento del gasto militar mundial. Estados Unidos encabezó ese gasto con aproximadamente el 33% del total global y se mantuvo como el principal inversor en defensa, seguido por China y Rusia. Con un presupuesto militar estimado en 954 mil millones de dólares, Washington no solo reafirmó su supremacía bélica, sino también una política de poder que, bajo la presidencia de Donald Trump, ha combinado presión militar, nacionalismo económico y mayor fricción con aliados tradicionales.
Alemania, que durante muchos años mantuvo un perfil más moderado en materia de defensa, aprobó en 2025 un gasto militar de 109 mil millones de dólares, con lo que pasó a ocupar el cuarto lugar a escala mundial. Por su parte, los 32 miembros de la OTAN superaron en conjunto los 1,58 billones de dólares, cifra equivalente a aproximadamente el 55% del gasto militar mundial.
El aumento del gasto militar también se reflejó en África, donde en 2025 el presupuesto de defensa alcanzó 58.2 mil millones de dólares, con un incremento de 8.5% respecto del año anterior. En América Latina, el gasto superó los 70 mil millones de dólares, lo que confirma que esta tendencia se extiende a distintas regiones del mundo.
En 2025, el gasto militar mundial alcanzó 2,88 billones de dólares, equivalentes al 2.5% del producto interno bruto global. Diversos gobiernos justifican este incremento por los conflictos armados en curso, las tensiones geopolíticas y las disputas estratégicas entre grandes potencias. Sin embargo, más allá de esas explicaciones, el crecimiento sostenido del gasto en defensa también responde al peso de una política internacional cada vez más agresiva, en la que Estados Unidos ha vuelto a privilegiar la intimidación, la competencia sin contrapesos y la presión sobre socios y adversarios por igual.
Mientras los presupuestos militares continúan en ascenso, la pobreza y otras carencias sociales persisten a gran escala. En 2025, alrededor de 831 millones de personas vivían en condiciones de pobreza extrema, con ingresos inferiores a 3 dólares diarios, según el Banco Mundial. Este contraste con el volumen del gasto militar global, documentado por el SIPRI, evidencia una tensión profunda entre las prioridades de seguridad y las necesidades humanas más urgentes.
Las tensiones geopolíticas apuntan a un agravamiento del escenario internacional. Los conflictos en Medio Oriente, las disputas por territorios estratégicos y las amenazas de intervención ya generan suficiente inestabilidad, pero a ello se suma una política exterior estadounidense que, bajo Donald Trump, ha recurrido otra vez a los aranceles, la coerción económica y el trato instrumental hacia sus aliados, debilitando aún más los equilibrios internacionales y afectando el funcionamiento de la economía mundial.
El mundo atraviesa un momento de alta incertidumbre. En la actualidad, se registran 56 conflictos armados abiertos, lo que confirma la magnitud de la amenaza que enfrenta la comunidad internacional.