¿100 días suficientes para qué?

Se refleja también la falta de conciencia de una visión de país, más allá de un simple documento inánime

  • Actualizado: 13 de mayo de 2026 a las 00:00

Ver las cosas con un horizonte temporal de tan solo cien días indica que seguimos teniendo una visión cortoplacista, sin posibilidad de ver con perspectivas amplias. Se refleja también la falta de conciencia de una visión de país, más allá de un simple documento inánime. No obstante, cada día, cada mes y cada año, pueden y deben ser aprovechados en avanzar en el trayecto del desarrollo nacional. Todavía no llega eso a pesar del implacable paso de los días.

De ahí, que cuando los ocupantes transitorios del gobierno dicen “que 100 días no son suficientes”, habría que preguntarles: ¿para hacer qué? Un ejemplo rápido: ¿qué se hizo en los 100 días ya transcurridos en el tema de precios internos de los derivados de petróleo para evitar la desestabilización económica y social?

Otras preguntas puntuales: ¿se pudo haber hecho más? ¿Por qué no inició, avanzó o se concretó una revisión técnica, justa y pragmática a la fórmula mediante la cual se calcula el precio de los diferentes derivados de petróleo en las bombas de venta al consumidor, en la que ganásemos todos y no solo un puñado? ¿Se pudo en 100 días decretar una reducción racional de los impuestos a los combustibles incrementados a inicios de 2014?

La evidencia empírica -fuente inobjetable de conocimiento para todas las ciencias- nos dice que 100 días alcanzaron para incrementar los precios de los carburantes sin importar las consecuencias sobre los niveles de inflación, los niveles de vida y los índices económicos en general. Por lógica, entonces, esa cantidad de días fue suficiente para encontrar un manejo que no dañara tanto la economía familiar y la nacional, más allá de que el conflicto bélico en el Estrecho de Ormuz se ha estabilizado y que el precio internacional del barril de petróleo ha descendido.

De una forma similar podríamos ver serenamente, sin afanes egoístas ni sectarios, cada una de las porciones de 100 días que ya hemos vivido sin hacer lo debido pensando en todo aquello que el país ha necesitado para realmente avanzar. De 100 en 100 hemos acumulado ya más de 160 bloques de tiempo de ese tamaño en más de 16,000 días en democracia formal desde los años ochenta del siglo XX. De allí, no hemos pasado. El reivindicado rescate de la democracia debería consistir precisamente en eso, en superar la simple democracia formal. Surge entonces, una pregunta obligada: ¿qué pasará en los próximos 100 días? y, sobre todo, ¿qué nos quedará de rescatable en los aproximadamente 1,360 días que le restan a este gobierno del Partido Nacional?

Tampoco el problema es quién pueda capitalizar (dentro o fuera del partido oficialista) los errores cometidos y aproveche la coyuntura que se va construyendo para las próximas elecciones. Y claro, muy extraviados andan los que salieron recientemente del poder buscando candidatos, cuando en realidad deberían reconocer su inadecuada gestión, reconocer valientemente su derrota y hacer un verdadero replanteamiento en su liderazgo y modernizar su minuta doctrinaria.

Cuando hay buena gobernanza, con adecuada gestión, control y voluntad de estadistas en un mes, en 100 días, en cuatro años, se puede avanzar significativamente en creación de empleos estables, gastos públicos de calidad, atención real a problemas sociales, mayor crecimiento económico y, fundamentalmente, ascenso en el desarrollo.

Te gustó este artículo, compártelo
Últimas Noticias