Reivindicación azul

El instituto político de la estrella solicitaría tiene una gran oportunidad de hacer el mejor gobierno de la historia democrática moderna del país

  • Actualizado: 26 de enero de 2026 a las 00:00

Mañana, 27 de enero, se inicia un nuevo capítulo en la historia de Honduras. Asume un nuevo gobierno en el que dos de los tres poderes del Estado estarán dirigidos por dos líderes del Partido Nacional: Nasry Asfura, presidente del Ejecutivo, y Tomás Zambrano, en el Legislativo. El instituto político de la estrella solicitaría tiene una gran oportunidad de hacer el mejor gobierno de la historia democrática moderna del país y, literalmente, limpiarle la cara a una institución política que apenas hace cuanto años cayó en gran desprestigio -no sólo a nivel nacional sino que también ante la comunidad internacional- por los hechos que todos conocemos y los actos de corrupción cometidos por miembros del Partido Nacional en pasadas administraciones. Fue gracias al gran carisma de Nasry Asfura que el Partido Nacional se mantuvo a flote y salió en caballo blanco de las pasadas elecciones y logró recuperar la confianza de sus militantes y de los nuevos electores. Incluso más allá de nuestras fronteras, líderes mundiales como Donald Trump ven a Asfura como el presidente ideal para sacar adelante al país, y que los hondureños crean de nuevo en que el sistema democrático es el mejor para que Honduras salga avante. Zambrano ya hizo su parte al lograr la presidencia del Congreso Nacional por mayoría y demostrar ser un líder conciliador que está comprometido con Honduras para hacer que la ciudadanía recupere la confianza en los diputados que cayeron en desprestigio desde el primer día en la pasada administración, que dejó un mal sabor de boca para los hondureños, pero que -irónicamente- también deja un ejemplo de lo que no debe hacerse nunca más desde el soberano Congreso. Ambos, Asfura y Zambrano, ocupan una tregua política, el apoyo de todos los sectores para que se les permita gobernar, por lo menos los primeros dos años, en paz y tranquilidad, tal y como debe ser, pues el país iba directo al despeñadero y un futuro incierto bajo los que hasta mañana nos gobernaron.

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