Problemas estructurales

En países de Latinoamérica -y Honduras no es la excepción- ver cambios que convenzan a todos que se están haciendo las cosas bien a corto y mediano plazo es muy difícil

  • Actualizado: 10 de junio de 2026 a las 00:00

En países de Latinoamérica -y Honduras no es la excepción- ver cambios que convenzan a todos que se están haciendo las cosas bien a corto y mediano plazo es muy difícil, puesto que los problemas rara vez se atacan desde la raíz. El presidente de El Salvador, por ejemplo, aunque lo primero que hizo fue eliminar uno de los males que le hacía daño a la sociedad de su país, también recibe muchas críticas porque todavía no se ven avances en materia de economía o educación, aunque lógicamente se está trabajando en esas áreas también. Es decir, en un país como el nuestro que está arrastrando los mismos problemas desde hace décadas se ve reflejado el que en uno, dos o tres períodos sin tener un plan que dé continuidad a los proyectos y sin entender que los problemas no solamente están arriba sino también abajo difícilmente se encontrarán soluciones reales. Asimismo, aunque los escándalos de corrupción por los políticos estén en el nivel de arriba cuando hablamos del sistema de salud, no se puede mejorar este cuando los médicos o enfermeras atienden a los pacientes de mala gana. La atención de un médico, en la gran mayoría de los casos, varía mucho cuando atiende en su clínica privada y con condiciones mejores a cuando lo hace en el hospital público; los catedráticos de las universidades privadas que en su mayoría son los mismos de la universidad pública, tratan diferente a los estudiantes en cada universidad. Tanto la salud como la educación se ha vuelto un negocio y no dejemos por fuera los estudiantes, muchos en la pública van a quitarle el cupo a otros que quizá quieren estudiar, pero van a la universidad y sacan dos clases por período. Finalmente, se menciona mucho el problema que la Policía es corrupta, que en su mayoría tratan mal a los ciudadanos, pero poco se habla que tienen turnos de 24 horas, que la institución muchas veces no les brinda las herramientas necesarias, que no los prepara para las situaciones que tienen que lidiar en la calle y lo peor de todo que no los protegen cuando ataca un delincuente, muchos policías y militares están presos por el cumplimiento de su deber, triste realidad.

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