Maestros o policías

Ante la ola de violencia, surge el dilema de invertir en armas o educación. El declive docente exige salarios dignos y más maestros, no policías

  • Actualizado: 27 de mayo de 2026 a las 00:00

Ante la ola de violencia que se ha desatado, y el ver que la población está siendo seriamente afectada con este flagelo, hay que replantearse la idea de si se necesitan fortalecer las instituciones de seguridad o las de la educación. No cabe duda de que la educación es la cura para muchos males, pero a lo largo de la historia los presupuestos para este sector siempre se reducen.

Por otra parte, muchos hondureños entran a las instituciones de seguridad por la falta de oportunidades que existe en el país, pues está claro que el ser maestro implica, en la actualidad, pasar por muchas dificultades, años sin obtener una plaza, sueldos que no van acorde con el costo de la vida, el irrespeto de parte de los alumnos; mientras que ser policía o soldado, aunque implique poner la vida en riesgo, tiene otras prebendas, un trabajo estable, comida y vivienda cubierta por el Estado.

Aunque estés lejos de tu familia o se ponga la vida en riesgo, el ingreso familiar es muy seguro. Muchos no están encantados de este estilo de vida, pero trabajar en el campo, por ejemplo, es cada día más difícil. De modo que elegir la profesión docente ya no es la mejor opción, y con la educación en declive, cada día son menos los que entienden este problema, pues ahora los jóvenes quieren dinero fácil y rápido, ya que muchos que están estudiando después de graduarse no encuentran un trabajo donde puedan ejercer su profesión, y peor aún, ser bien remunerados por contar con un título.

La figura del maestro con el pasar de los años ha sido degradada, pues es muy difícil crear conciencia fuera de las aulas, pero ¿vale la pena invertir más en armas que en libros? Finalmente, un maestro no debería tener dos o tres trabajos, sino un salario y condiciones dignas que le permitan cambiar las condiciones de un país. La vida de un ser humano no tiene precio, los policías tienen familias, evitar que mueran en las calles y dar una solución real a este conflicto pasa únicamente con mejorar la educación. Más policías y menos maestros es seguir obteniendo los mismos resultados. Se necesitan cambios.

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