El fútbol para muchos países del mundo, y en especial a los que somos del tercer mundo, es un fenómeno social que nos sirve de válvula de escape ante las noticias cotidianas de tanta violencia, medidas económicas, enfermedades que acechan, actos de corrupción, sobresaturación de temas políticos (el gobierno actual lleva un poco más de 100 días y ya se está hablando irresponsablemente de las elecciones 2029), etc. Entonces, es innegable que un espectáculo como el de fútbol, que se juega con los pies, nos quite por algunos momentos tantos males que nos agobian en la cabeza.
Hoy, lunes, los hondureños contamos ya con un nuevo campeón de nuestra Liga Nacional que salió del ganador de la final disputada ayer en Tegucigalpa entre los equipos Marathón de San Pedro Sula y Motagua de Tegucigalpa, del que seguramente salió ganador el que sin duda hizo más méritos para alzar la copa, y un equipo que ha logrado aumentar su afición en todo el país por lo que son muchos los que hoy celebran.
El sábado 30 es la gran final de la Champions League de Europa y lo más seguro es que sean los franceses (del PSG) que se lleven el galardón, lo que los pondría a ser también uno de los favoritos para coronarse campeones en la gran fiesta del fútbol que comienza 11 días después en el Estadio Azteca de la ciudad de México. La fiesta mundialista durará 39 días y se jugará en México, Estados Unidos y Canadá. Un buen número de días como para olvidarse, divertirse y relajarse viendo el evento que cada cuatro años une a los países del mundo, a la élite del fútbol mundial, de la que Honduras quedó fuera más que todo por la negligencia de los directivos que no separaron del cargo a un director técnico que no dio los resultados esperados y un grupo de jugadores que nunca supieron lo que significa “la garra catracha”.