La reciente declaración de emergencia en el sector salud por la administración Asfura resalta una problemática que afecta a miles de ciudadanos: la mora quirúrgica y la falta de acceso a medicamentos esenciales.
En este contexto, muchos son los comentarios alrededor de la implementación de un fideicomiso para gestionar recursos destinados a estas necesidades, por lo que resulta fundamental explorar esta estructura financiera y su funcionamiento. Un fideicomiso es un acuerdo legal en el que una parte (el fiduciante) transfiere activos a otra parte (el fiduciario) para que los administre en beneficio de una tercera parte (los beneficiarios).
En el sector salud, este mecanismo permite la gestión centralizada de fondos, asegurando que los recursos se utilicen de manera transparente y eficiente.
Este instrumento financiero, utilizado y manejado por un comité técnico especializado y transparente, puede traer al sector salud beneficios esenciales en medio de la emergencia. Uno de los principales es la transparencia en el manejo de fondos ya que por su naturaleza el fideicomiso exige reportes regulares y auditorías, lo que reduce la posibilidad de corrupción y garantiza que los recursos lleguen a donde más se necesitan.
Por otro lado, tanto en la eficiencia en la adquisición de medicamentos, como para la reducción de la mora quirúrgica, permite negociar compras a gran escala. Esto no solo reduce costos, sino que también asegura un suministro constante de medicamentos esenciales, evitando que los pacientes se vean obligados a comprarlos a precios más altos.
Con un fideicomiso, el gobierno puede establecer criterios claros para priorizar casos quirúrgicos y asegurar que los más urgentes reciban atención primero. Esto es crucial en un contexto de escasez de recursos, ya que permite una distribución más equitativa y fundamentada. El compromiso del gobierno y la sociedad civil será clave para hacer de este modelo una realidad y asegurar que los fondos se utilicen de la mejor manera posible, en beneficio de todos.