Hoy concluimos el mes del matrimonio y la familia. Conversando con Haidi Pilgerstorfer y su hija Carina, quien tiene síndrome de Down, me comenta que se define como una madre orgullosa y profundamente agradecida que cree firmemente que todos los seres humanos merecen las mismas oportunidades. “Junto a mi hija seguimos un camino lleno de sueños, demostrando que las barreras se pueden superar. Nos consideramos infinitamente afortunadas de ser parte de la gran familia de Olimpiadas Especiales. A través de esta valiosa labor, no solo hemos recibido un apoyo inolvidable, sino que también hemos tenido el gran honor de que ella, a través de su rol como reina de la inclusión, sea una especie de ciudadana de honor de la ciudad de Danlí, un reconocimiento que nos motiva cada día a seguir luchando por una inclusión real”.
¿Cuáles han sido tus mayores obstáculos?
“Responderé a esta pregunta enfocándome en cómo transformamos los obstáculos en oportunidades, porque creo que lo importante es buscar siempre las posibilidades que nos ofrece la vida. En Austria, nuestro país de origen, las personas con discapacidad reciben más apoyo, lo que nos ha permitido la dicha de que Carina trabaje y aprenda en un proyecto hermoso que impulsa la danza y el teatro, especialmente para personas con síndrome de Down. El gran reto siempre ha sido encontrar estos espacios de inclusión, algo que requiere un extra de energía y esfuerzo constante, por eso, cuando supimos que la organización ICYE ofrecía voluntariados en modalidad de tándem, nos llenó de felicidad. Gracias al increíble compromiso de esta organización, hoy tenemos la oportunidad de colaborar durante un año como voluntarias aquí en Olimpiadas Especiales Honduras. Estoy infinitamente agradecida tanto con ICYE como con OEH por su ayuda e inclusión desinteresada, demostrando que, con el apoyo correcto, no hay barreras insuperables”.