Los socorristas italianos reanudaron este jueves sus búsquedas a bordo del crucero Costa Concordia, que naufragó el pasado viernes en las costas de Toscana, mientras técnicos especializados se aprestaban a bombear el combustible del buque para evitar una catástrofe ambiental.
La operación de rescate tuvo que ser interrumpida el miércoles luego de que el buque medio sumergido se movió con los socorristas dentro, despertando el temor de que cayera en la profundidad del mar. Filippo Marini, un portavoz de los guardacostas, dijo que el barco está ahora estabilizado.
'Las pruebas por la noche fueron positivas y tenemos buzos en acción', declaró Marini a la AFP al comenzar la mañana. Hasta ahora once personas murieron, de las cuales seis fueron identificadas: dos turistas franceses, un italiano, un español y dos miembros de la tripulación, uno peruano y otro húngaro, éste último era violinista a bordo del buque.
Aún 26 personas están desaparecidas, entre ellas se incluyen las víctimas cuyos cuerpos recuperados no fueron identificados. Paralelamente, este jueves podría comenzar el bombeo del combustible (2.380 toneladas) para evitar una marea negra en la pequeña isla del Giglio y un desastre ecológico. Esta operación, que podría durar unas semanas, es muy complicada ya que hay que calentar el combustible para que sea más líquido.
Barcos de los 'Carabinieri', la policía italiana, vigilando el semihundido barco Costa Concordia, frente al puerto de la Isola del Giglio, este miércoles, cinco días después del naufragio que ha conmocionado a Europa.