Irán advirtió a las monarquías del Golfo que no compensar sus exportaciones petroleras en caso de nuevas sanciones occidentales contra su controvertido programa nuclear, en una nueva escaramuza entre Occidente y Teherán sobre el programa nuclear iraní.
“Si los países petroleros del Golfo Pérsico dan su acuerdo para reemplazar el petróleo iraní (en caso de sanciones), serán los principales responsables de lo que sucederá”, declaró el representante de Irán ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Mohamad Alí Jatibi.
Las naciones árabes se convertirán en “cómplices de las consecuencias” si elevan su extracción para resarcir las pérdidas por el posible embargo a las exportaciones iraníes. “Esos actos no serán considerados amistosos”, señaló.
Ultiman detalles de nuevo embargo
Estados Unidos y los países europeos quieren imponer sanciones unilaterales contra los sectores petrolero y financiero de Irán para obligarlo a renunciar a su programa nuclear.
Según los occidentales, el objetivo de ese programa es la bomba atómica, lo que Teherán rechaza firmemente, asegurando que es puramente civil. La Unión Europea ultima para el 23 de enero las modalidades de un embargo al petróleo iraní que podría entrar en vigor progresivamente en los próximos seis meses.
Varios dirigentes occidentales afirmaron en las últimas semanas que algunos países del Golfo, sobre todo Arabia Saudita, reemplazarían el petróleo iraní en caso de sanciones.
Citado por el diario al Watan, el ministro saudí del Petróleo, Alí al Nuaimi, declaró ayer que su país es “capaz de producir 12.5 millones de barriles diarios, responder a las necesidades del mercado mundial y satisfacer todo aumento de la demanda de los países consumidores”.
Arabia Saudita produce actualmente 10 millones de barriles diarios (mbd) de petróleo.
Teherán vende unos 450,000 barriles diarios (18% de sus exportaciones) a la Unión Europea, esencialmente a Italia (180,000 bd), a España (160,000 bd) y a Grecia (100,000 bd), tres países con dificultades económicas por la crisis de la deuda en la zona euro. Los principales clientes asiáticos, China, Japón, Corea del Sur, India y Turquía, así como Rusia, han rechazado las sanciones occidentales o se han mostrado reticentes.
El estratégico Ormuz
El portavoz del ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Ramin Mehmanparast, consideró que el objetivo de Estados Unidos era, en realidad, “debilitar a sus futuros rivales económicos, que son Japón, China e India” desestabilizando el mercado petrolero.
Frente a las posibles sanciones, Irán ha dado una de cal y otra de arena: primero dijo que responderá cerrando el estrecho de Ormuz, por donde transita el 35% del tráfico petrolero marítimo mundial, y luego se retractó. Estados Unidos envió una carta a Irán sobre el estrecho, afirmó ayer Mehmanparast, citado por la agencia oficial Irna. Según el New York Times, la Casa Blanca advirtió recientemente al ayatolá Alí Jamenei, guía supremo iraní, de que reaccionará si se cierra el estrecho de Ormuz.
En un tono conciliador, Mehmanparast declaró en las últimas horas que “el estrecho de Ormuz es un canal estratégico para el suministro de energía que el mundo necesita y es evidente que garantizar su seguridad es una de las prioridades de la política exterior de Irán”.
Israel presiona
Al mismo tiempo, en Israel, el ministro de Relaciones Estratégicas, Moshé Yaalon, se declaró “decepcionado” por las “vacilaciones” del gobierno estadounidense a la hora endurecer las sanciones contra el programa nuclear iraní.
La radio pública israelí anunció que Estados Unidos e Israel han postergado por motivos presupuestarios unas importantes maniobras conjuntas, aunque no ha sido confirmado oficialmente.
Según el Wall Street Journal, existen discrepancias entre Washington e Israel. El primero estima que Tel Aviv prepara una acción militar contra Irán a pesar de sus objeciones.