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El papa Francisco quiere que jóvenes sean atletas de Cristo

Dos millones de personas se concentran en la playa de Copacabana para la vigilia con el pontífice, quien recomendó el “diálogo constructivo” ante las protestas.

28.07.2013

El papa Francisco llamó desde Brasil, país que se prepara para ser sede de la Copa del Mundo en el 2014 y de los Juegos Olímpicos en el 2016, a que los jóvenes sean los atletas de Cristo y jueguen en su mismo equipo, que sean misionarios y construyan la Iglesia con Jesús.

Al hablar desde una tarima en la playa de Copacabana, el pontífice usó metáforas para explicar a los jóvenes qué significa ser misionarios de la Iglesia, y para ello usó tres imágenes: la de un campo donde se siembran semillas que crecen en buena tierra, o uno de entrenamiento deportivo donde se practica para estar “en buena forma” y enfrentar sin miedo las situaciones de la vida, o una cantera de la que se extraen las piedras para hacer una edificación.

Según el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, por lo menos unos dos millones de personas se congregaron en Copacabana. El alcalde de Río, Eduardo Paes, dijo que el número de fieles podría llegar a los tres millones.

“No se olviden”, dijo Francisco a la multitud apiñada tanto a lo largo de la avenida que bordea la playa como sobre la misma arena. “Ustedes son el campo de fe. Ustedes son los atletas de Cristo. Ustedes son los constructores de una Iglesia bella y de un mundo mejor”, añadió el santo padre al hablar en la vigilia, el penúltimo acto de la Jornada Mundial de la Juventud, que cierra el domingo.

“Jesús nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo”, dijo Francisco, nacido en Argentina. Jesús ofrece “un futuro con él que no tendrá fin allá en la vida eterna”, añadió el pontífice ante la multitud, mayoritariamente de Brasil, un país que no sólo cuenta con la mayor cantidad de católicos del mundo, sino también el único que ha ganado cinco veces la Copa Mundial de Fútbol.

Llamado a obispos

Por la mañana, el Papa pidió recuperar a quienes “buscan respuestas en los nuevos y difusos grupos religiosos” y a “aquellos que parecen vivir ya sin Dios”, dijo el primer papa latinoamericano a cardenales y obispos brasileños, llamándolos a buscar la sencillez en actos y palabras y el contacto con la gente para frenar la sangría de fieles. Francisco hizo énfasis en que hay que buscar a Dios “en las favelas, cantegriles, villas miseria” pero minimizó asimismo a la Teología de la Liberación (TL), que nació en la región hace más de cuatro décadas, a la cual se refirió -sin mencionarla directamente- como una de las “enfermedades infantiles” del Concilio Vaticano II que ha superado Brasil.

Se esperaba que en este viaje, su primero a América Latina como pontífice, Francisco hiciera algún gesto de reconciliación hacia esta corriente nacida en la región hace más de cuatro décadas, y que por resaltar la opción preferencial de Dios por los pobres fue acusada de marxista por Juan Pablo II en plena Guerra Fría.

Diálogo

El papa recomendó asimismo el “diálogo constructivo” ante las protestas sociales que han sacudido Brasil desde junio, en un discurso ante la clase dirigente brasileña.

“Entre la indiferencia egoísta y la protesta violenta, siempre hay una opción posible: el diálogo”, afirmó ante la clase dirigente del país reunida en el Teatro Municipal, donde también estrechó en un caluroso abrazo a un joven de una favela, exdrogadicto y hoy profesor de historia, y se puso sobre el solideo (su casquete de seda blanco) el tocado de plumas que le obsequió un indígena pataxó.