Estados Unidos afirmó este miércoles que aún no está listo para reconocer a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, y pidió un recuento de los votos ante las preocupaciones por irregularidades en la votación denunciadas por la oposición.
A tres días de los comicios, cuando Maduro ya fue oficialmente proclamado por las autoridades electorales venezolanas, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, evitó emitir un juicio sobre los resultados y puso en duda la viabilidad del nuevo gobierno si hubiera 'grandes' irregularidades.
La posición del principal comprador de crudo venezolano frente a los resultados de las elecciones del domingo contrastó con la de la gran mayoría de los países de América Latina, y España, que ya reconocieron la victoria de Maduro sobre el opositor Henrique Capriles.
La Unión Europea por su parte, se limitó este miércoles a 'tomar nota' de la elección de Maduro, aunque también del pedido de Capriles de una auditoría, y llamó a que sean 'debidamente' examinados los recursos que presente la oposición.
'No puedo dar una respuesta que sea sí o no', dijo Kerry durante una audiencia en el Congreso, cuando fue preguntado directamente si Washington reconocería sin un recuento a Maduro, heredero político del fallecido presidente Hugo Chávez, quien fuera fiero crítico de Washington.
'Pensamos que debería haber un recuento. No sé si eso va a suceder en los próximos días', dijo Kerry, en su primera audiencia luego de asumir su cargo de jefe de la diplomacia estadounidense.
Maduro, quien también ha mantenido una postura de confrontación frente a Estados Unidos respondió rápidamente: 'No reconozcan nada, no nos importa su reconocimiento'.
Washington ha cuestionado la 'rapidez' del Consejo Nacional Electoral (CNE), que proclamó a Maduro ganador el lunes, pese al pedido de una auditoría por parte de la oposición, que alega irregularidades, en una reñida elección ganada por el candidato oficialista por apenas 1,8% de los votos.
'Si hubo grandes irregularidades, vamos a tener serios interrogantes sobre la viabilidad de ese gobierno', dijo Kerry. 'Pero esa evaluación debe ser hecha, y no ha sido hecha aún', dijo.
Precisó además que era dudoso que Estados Unidos enviara una delegación a la ceremonia de juramentación de Maduro, prevista para el viernes próximo. 'Si esto está bajo impugnación, tengo serias dudas sobre eso', añadió.
La Casa Blanca, a su vez, llamó este miércoles a Caracas a proteger el derecho a la libre expresión y a la protesta y a evitar la violencia, tras las violentas manifestaciones que dejaron siete muertos y decenas de heridos.
'Llamamos al gobierno venezolano a respetar el derecho de los ciudadanos venezolanos a reunirse pacíficamente y expresarse libremente', dijo el portavoz del presidente Barack Obama, Jay Carney.
El gobierno venezolano ha responsabilizado a Capriles de los hechos violentos sucedidos y acusó a Estados Unidos de financiar las marchas opositoras.
Venezuela y Estados Unidos han mantenido difíciles relaciones diplomáticas desde la llegada al poder de Chávez en 1999, y desde 2010 carecen de embajadores.
Ambos países establecieron una vía de comunicación a fines de 2012 para tratar de normalizar las relaciones, pero horas antes de ser anunciada la muerte de Chávez el 5 de marzo, Maduro arreció los ataques contra Washington, expulsó a dos diplomáticos estadounidenses acusados de 'conspiración' y terminó por suspender ese canal de comunicación.
Pero pese a las prolongadas tiranteces, Estados Unidos es el principal cliente del crudo venezolano -le compra 900,000 barriles diarios y paga en efectivo-, y una filial de la petrolera PDVSA, Citgo, está ampliamente presente en territorio estadounidense.