La crisis desatada por las amenazas de Kim Jong-un de atacar a su vecino Corea del Sur e incluso a Estados Unidos desató una crisis internacional y las alarmas rojas inmediatamente se activaron.
Corea del Norte, un hermético régimen comunista controlado por la dinastía Kim, es una de las naciones más pobres, pero dotada de una imponente fuerza militar con una incipiente tecnología nuclear y una desarrollada de misiles con alcance de hasta 4,000 kilómetros, capaz de golpear al territorio insular de Estados Unidos en Hawái y sus bases militares en Guam.
Las amenazas del joven dirigente Kim Jong-un son interpretadas como la reiterativa puesta en escena de los líderes norcoreanos, como su padre Kim Jong-il y su abuelo Kim Il-sung.
Pero la extremada juventud de Jong-un preocupa a los líderes occidentales, quienes temen que un solo movimiento fuera de control puede desatar un conflicto en la zona más militarizada del mundo, el estrecho que comparten Corea del Norte y Corea del Sur.
Mientras los surcoreanos cada vez se muestran más incómodos en su papel de tener que consultar a Estados Unidos, su protector militar, para brindar una respuesta al Norte.
La nueva presidente Park Geun-hye, quien llegó al poder en febrero, prometió más dureza y ha logrado que Washington acceda a que los misiles desarrollados por Surcorea tengan un alcance de 900 kilómetros, de los actuales 300 kilómetros, con la finalidad de poder golpear cualquier punto del territorio de su vecino, sin tener que contar con el apoyo estadounidense.
El Sur también desarrolló un nuevo misil de precisión con la finalidad de impactar en la “ventana” del comando de control de las fuerzas norcoreanas, un lenguaje diplomático-militar que significa que son capaces de atacar directamente al dirigente Jong-un.
La crisis de la Península de Corea se ha contenido parcialmente, aunque las espadas están en alto de parte de todas las fuerzas involucradas, especialmente de las dos Coreas y Estados Unidos, que ha mostrado su superioridad militar al despachar a verdaderas fortalezas ambulantes, tanto en el espacio como en el mar.
Mientras tanto, China logró maniobrar tras bambalinas y aprovechó la crisis para presentarse como un jugador global en el nuevo tiempo, ya que es el protector del Norte y difícilmente aceptará que las fuerzas del Sur avancen hacia su frontera.