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Campaña electoral se vivió en las redes sociales

Esta sería la primera vez en más de medio siglo que llega a la Presidencia una agrupación no tradicional.

05.04.2014

Fría y en apariencia apática en la calle, la campaña electoral que concluye mañana en Costa Rica con la elección de un nuevo presidente estuvo al rojo vivo en la redes sociales, donde se ha vivido una inédita experiencia de participación ciudadana.

Con pocas excepciones, no hubo banderas en los techos de las casas, ni mitines en las calles, ni caravanas de autos, lo que no ha dejado de asombrar a los propios costarricenses, habituados a coloridas y ruidosas jornadas electorales con tintes de carnaval.

Pero a cambio, tanto los partidos políticos en liza como un importante sector de la población protagonizaron una intensa contienda en sitios como Facebook, Twitter y Youtube, que, a juicio de algunos analistas, ha influido poderosamente en el desarrollo del proceso.

Costa Rica irá mañana a un balotaje en condiciones inéditas: Luis Guillermo Solís, candidato del opositor Partido Acción Ciudadana (PAC) corre como el gran favorito luego de que su contendor, Johnny Araya, del gobernante Partido Liberación Nacional (PLN), tirara la toalla el 5 de marzo pasado ante encuestas que le vaticinaban una derrota humillante.

Sin embargo, retirado en la práctica de cualquier actividad proselitista, Araya sigue siendo candidato porque la ley no prevé la posibilidad de que un aspirante inscrito se retire, por lo cual su rostro aparece en las papeletas de votación.

“La actual campaña electoral es la más inusual” desde 1949, “estamos ante una nueva manera de hacer política y no creo que eso vaya a cambiar (a lo que era antes) en los próximos procesos electorales”, afirmó el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Luis Antonio Sobrado, en declaraciones a una radioemisora local.

Un “reality show” político

Carlos Alvarado, estratega de comunicación de la campaña de Luis Guillermo Solís, coincide con esa apreciación y asegura que la campaña en las redes fue clave en el vertiginoso ascenso del candidato opositor.

“Llegamos tarde a la campaña, con menos recursos económicos y humanos que otros partidos”, relató Alvarado a la AFP, refiriéndose a la primera fase del proceso, cuando Solís era uno de los trece candidatos presidenciales y aparecía en las encuestas con un apoyo similar al margen de error. Sin recursos para pauta televisiva y costosos procesos de producción, el PAC desarrolló la estrategia de simplemente registrar las actividades proselitistas de Luis Guillermo Solís y reproducirlas en la web.

“El proceso se fue transformando en una especie de reality show: el candidato con sus gestos, sus frases y sus diálogos con la gente, prácticamente sin edición, fueron desarrollando su imagen y generando un fuerte atractivo”, señaló.