Tegucigalpa

En los hogares capitalinos hay lugar para el Niño Dios

La capital alberga en cada uno de sus rincones bellas y coloridas representaciones del nacimiento de Jesucristo.

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23.12.2013

Hoy se festeja la Nochebuena y para la familia cristiana es la fecha más importantes del año pues se conmemora el nacimiento del salvador del mundo: Jesucristo.

Desde el 16 de diciembre pasado, María y José han tocado las puertas de los hogares en busca de posada y en las ciudades gemelas, Tegucigalpa y Comayagüela, han encontrado no uno sino cientos de pesebres donde preparar la llegada de su hijo.

Y es que, en los hogares capitalinos, pesebres diminutos, grandes, lujosos, de paja, de esponja, de paste de cerro o madera acunan al Niño Jesús.

La Sagrada Familia es acogida en el seno de cada hogar como un signo de bendición y fe, que une a cada integrante y reconcilia los corazones de quienes tuvieron una rencilla.

En las colonias Kennedy, Miraflores, Brisas del Valle, Hato de Enmedio, La Esperanza, Aldea de Suyapa y los barrios Buenos Aires y El Bosque, los vecinos tienen una cita para visitar los tradicionales nacimientos de familias que durante décadas se han dedicado a recrear el pueblo de Belén en sus hogares.

Fuente de tradición

Los poblados del año cero de Belén, Galilea, Judea y Cafarnaúm se funden con las casas de adobe y tejas de los nacimientos de los barrios y colonias capitalinos. El equipo de la sección METRO recorrió los pesebres más representativos.

En el barrio Buenos Aires, desde hace 28 años la familia Valladares Membreño elabora un magnífico nacimiento.

Este año, debido a una enfermedad en su columna, doña Rosa Cardona, matriarca de la familia, no pudo llenar una habitación de su hogar con un poblado para el Niño Jesús, pero en el centro de su hogar está un bello pesebre.

A unos cuantos kilómetros de allí, en la colonia Hato de Enmedio, el esplendor de una obra de arte en miniatura impresiona por su ingenioso diseño a los vecinos hace tres décadas; se trata del pesebre en miniatura que hace doña Emma Bracamontes.

Miles de pequeñas figuritas de barro traídas desde El Salvador, Guatemala y, por supuesto, Honduras representan la idiosincrasia nacional.

Las noches de desvelo de cada uno de los miembros de la familia valen la pena pues su pesebre reúne las tradiciones propias del pueblo catracho como las bodas campesinas, ferias patronales, gastronomía nacional y los pintorescos pueblos del interior del país.

Además, el modernismo también tiene su espacio. Una prueba de ello es un modelo a escala del paso aéreo que se construye en el bulevar Comunidad Económica Europea y el parque eólico del municipio de Santa Ana.

Nohelia Vasquez, hija de doña Emma, asegura que todos los años buscan incluir un elemento diferente y cambian el diseño de su obra. “Hasta los vecinos se unen a la instalación de las figuritas y las diferentes ciudades”, manifestó.

La casa de la Navidad

En la colonia Kennedy, para Argentina Salinas un nacimiento no basta para llenar de magia su hogar.

En su vivienda hay dos nacimientos, uno muy autóctono con figuras de barro y otro que enmarca el frío del norte, con una ciudad nevada llena de patinadores, muñecos de nieve y casas cubiertas de nieve en alusión a la blanca Navidad norteamericana.

“Yo disfruto mis nacimientos, puedo sentarme por horas a contemplar sus imágenes mientras me tomo una taza de café”, expresó.

En su pesebre tradicional destaca la fiesta del nacimiento del Niño Dios, un ambiente catracho con la típica cena de cerdo al horno, representada por una familia sentada frente a una mesa colmada de rompopo, tamales y torrejas.

Y no solo por los nacimientos su hogar es conocido como la Casa de la Navidad, sino por los adornos alusivos a la temporada que decoran la sala, el comedor y la cocina.

En la colonia Miraflores, desde hace 30 años, doña Blanca de Valladares y su familia conservan la devoción de hacer un nacimiento en su casa.

Con esmero, la familia le da forma a los pueblitos del interior del país y escenifica las actividades costumbristas.

“En la Navidad no nos podemos olvidar del nacimiento de nuestro Señor, es por eso que desde hace 30 años mantengo esta tradición muy bonita que ojalá nunca se vaya a perder”, expresó Valladares.

En la colonia Brisas del Valle, las familias incluso organizan este año un concurso de nacimientos del Niño Dios.

Sin duda alguna, si Belén estuviera en la capital, a José y María no les habría faltado un lugar donde alojarse para recibir a su hijo.

En los municipios aledaños al Distrito Central, como Santa Lucía y Santa Ana, también se mantiene viva la tradición de elaborar bellos pesebres que acunen al Niño Jesús.

En las plazas y los templos católicos se congregan los fieles para apreciar las bellas representaciones.

El mismo papa Francisco, desde Ciudad del Vaticano, pide abrir las puertas a Jesús.

En su cuenta de Twitter recuerda que “intentemos vivir la Navidad en coherencia con el Evangelio, poniendo a Jesús en el centro de nuestra vida”.