Hondureños en el Mundo

“Lulu Up”, el emprendimiento de Ana Orellana que más que un negocio es una lección de amor propio

La emprendedora catracha nos abrió su corazón con el deseo de ser ejemplo a otras personas y que sepan que no deben aceptar menos de lo que se merecen. La joven creó “Lulu Up”, un emprendimiento con el que crece como persona y como empresaria
22.06.2022

MADRID, ESPAÑA.- Hay una frase popular que dice “lo que no te mata, te fortalece” y eso es lo que precisamente le tocó vivir a Ana Orellana, una emprendedora hondureña que tuvo que armarse de mucho amor propio y superar sus sentimientos, las palabras hirientes y hasta el menosprecio, para demostrarle al mundo lo mucho que vale.

Inició vendiendo 20 relojes y el tiempo le daría la oportunidad de demostrar que contrario a las duras frases de su exnovio, al momento de terminar la relación -en la que tenían hasta planes de formar una familia-, ella estaba para cosas mejores.

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Ana nos abrió su corazón con el deseo de ser ejemplo a otras personas de que no deben aceptar menos de lo que se merecen.

La joven nos confió que tenía una relación seria con un venezolano, pero luego de un viaje a Honduras notó que él siempre buscaba excusas para dejarla, he incluso procuró romper la relación dejándola a ella como la responsable, para no perder las amistades que tenían en común. Él rompió con ella para volver con una exnovia de su país, no sin antes lastimar el autoestima de la compatriota.

“Me hirió psicológicamente al decirme que ella en su vida tenía más valor, más significado, que era como su lunes y que martes jamás será primero que lunes”, recordó Ana al señalar que cuando le dijo eso se sintió destrozada, pero eso la ayudó a reconocer que ya no podía soportar maltrato, “siempre me decía que estaba gorda pese a que mi peso siempre ha sido de 54 kilos (unas 120 libras)”.

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Entre la pandemia y sentirse destrozada, la joven se vio retada a salir adelante y emprender con “Lulu Up”, un emprendimiento con el que hoy crece como persona y como empresaria y que le recuerda que todos podemos levantarnos.

“Todo ayuda para bien, nunca hay que subestimar a nadie, porque no sabemos las vueltas de la vida, nadie tiene que sentirse menos que nadie, en esta vida todos tienen las mismas oportunidades y lo que se ve muy pequeño, más adelante uno se puede sorprender por lo grande que se puede transformar”, expresó Ana que confía que su experiencia pueda a ayudar a otras mujeres e incluso hombres que se sientan como ella en aquel momento y que puedan ver el sol brillar con más luz en sus vidas.

Cambiando un sueño por otro

Desde Honduras Ana tenía el sueño de emprender, pero tomó forma al viajar, aunque inicialmente su meta era llegar a Estados Unidos he intentó hacerlo legalmente, en tres ocasiones le negaron la visa, aunque lamenta que nunca le explicaron la razón para negársela.

Con el consejo de su madre finalmente se decidió por España en 2016 y así dejó atrás su Santa Bárbara querido, donde residen sus padres y cinco de sus hermanos. “Somos una familia grande, tres de mis hermanos están en Estados Unidos, uno se vino después de mi a España y los otros cinco están con mis padres en Santa Bárbara”, nos comparte.

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Tras llegar a Barcelona, poco después decidió radicarse en Madrid y logró encontrar rápidamente empleo. “Como todas las hondureñas empecé a trabajar cuidando dos niños y tuve la suerte de encontrar personas muy buenas”, comenta Ana.

Sin embargo, recuerda que no todo fue fácil, también tuvo una muy mala experiencia que enfrentar cuando en un momento dado le tocó trabajar para una persona que hasta le negaba la comida. “Eso me hizo ser más humanitaria, comprender y tender la mano para ayudar a otras hondureñas que viven igual situación cuando migran”, revela.

Emprender en plena pandemia

La hondureña relata a “De un país llamado Honduras” que fue el encierro por la cuarentena en 2020 lo que la llevó a pensar en hacer algo más que cuidar niños. “Justo en junio luego de pasar los peores meses por confinamiento, y sentirme destrozada por la forma en que terminó la relación, al visitar una tienda en el centro de Madrid me dio por comprar unos relojes, pues soy fanática de los relojes”, así inició Lulu Up. Ahí adquirió los accesorios a precio de particular, lo que en Honduras conocemos como “a precio de mayoreo”.

Luego comenzó a ofrecerlos en sus redes sociales donde los clientes podían ver el producto, encargarlo y ella enviárselos mediante servicio de entrega.

“20 relojes fue lo primero en la que invertí”, confiesa, y fueron las mismas clientas quienes la llevaron a vender más artículos, quienes le iban dado idea de los artículos que tenían más demanda. “Me preguntaban si tenía fajas, bolsos y otros artículos” y así fue ampliando la oferta a bisutería, implementos para temporada, y luego productos para hombres.

Ya para 2021 contaba con su propia cartera de clientes, recibía más pedidos y tenía una amplia gama de productos, eso la llevó a tomar una importante decisión: dejar su empleo como interna y dedicarse de lleno a su negocio en línea.

Actualmente hace envíos a toda España y en los últimos tres meses también ha comenzado a tener clientes también en Estados Unidos. “Realizo unos tres o cuatro envíos al mes a Estados Unidos”, celebra.

Pensando en grande

Aunque para la emprendedora todos los meses son un reto, ya que debe llegar a fin de mes con sus gastos, la renta e invertir en más productos, está muy convencida de no soltar su esfuerzo.

“Gracias a Dios ya llevo dos años y he logrado sostener el negocio y el último dedicándome de lleno solo a vender”, nos dice. Aunque -agrega entre risas- “ya me debo varios sueldos”.

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Sin embargo, “al sol de hoy no lo soltaría, llevo un año siendo independiente y no veo porque soltar mi sueño, me he desafiado lo suficiente y la meta es seguir”.

La catracha ha comenzado en las últimas semanas ha implementar productos para niño en su catálogo como parte de su expansión y parte de ese proyecto es estar al día con los accesorios de moda, ya que en España cada temporada cambia. “Este verano en cuando a bolsos lo que está de moda es la rafia, que es un material más fresco, mientras que en el invierno la gente prefiere algo más impermeable y cálido en su interior”, explica “hay que estar siempre pendiente de lo que está más de moda para ofrecerlo a losclientes”.

Aunque actualmente Ana se dedica sola a atender los pedidos, surtir su inventario, preparar el catálogo y preparar bien los envíos para que lleguen en buen estado a sus clientes, su anhelo es más adelante tener la capacidad de dar empleos a otras personas y ver su emprendimiento convertirse en un negocio grande y exitoso.

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Sus redes sociales:
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