Hondureños en el Mundo

Katia López Mejía, la brillante hondureña que ganó prestigiosa beca en Colombia

Pese a ser seleccionada para representar a Honduras en el importante proyecto educativo, un obstáculo en su camino estuvo a punto de robarle la oportunidad de seguir creciendo; afortunadamente, logró superarlo y muy pronto regresará para aportar al país su conocimiento
13.06.2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Como muchos niños originarios del área rural de Honduras, Katia López Mejía asegura que era una pequeña un poco tímida, pero a la vez muy curiosa, sobre todo si se trataba de aprender acerca de números y ciencia; fue esa misma curiosidad la que la impulsó a salir de su tierra, en el departamento de El Paraíso, al oriente del país, para trasladarse a la capital a estudiar una carrera universitaria. Sin embargo, ese solo sería el primer paso para construir su admirable trayectoria.

Hija de una madre soltera que crió a sus dos hijos gracias a la docencia, López, de 31 años, se ha ganado a pulso cada oportunidad que se le ha presentado. Siendo muy joven logró titularse como doctora en microbiología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), y al poco tiempo fue elegida para desempeñarse en su departamento como coordinadora de un proyecto para el control del mosquito Aedes, que es el causante de enfermedades como el zika y el dengue.

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Actualmente, se encuentra estudiando una maestría en epidemiología en la Universidad de Antioquia en Medellín, Colombia, tras competir contra decenas de profesionales de América Latina y el Caribe y ganar uno de los 10 cupos disponibles. De esa forma, la joven hondureña ha puesto en alto el nombre de la nación en el país sudamericano, el nombre del alma máter y de sus colegas, pues con mucho orgullo cuenta que es la primera microbióloga en ser admitida en el programa.

López Mejía compartió con EL HERALDO una amena entrevista, en donde contó algunos de los retos que enfrentó para convertirse en la destacada profesional que es, cómo logró la beca, el sacrificio que hizo para obtenerla y aconsejó a los compatriotas que como ella sueñan en alcanzar un título académico fuera del país.

La hondureña junto a su madre y a su único hermano el día de su graduación.

SUS ORÍGENES

Cuando caminaba con sus compañeros por los pasillos del Instituto Técnico Alejandro Flores en El Paraíso, El Paraíso, Katia jamás imaginó viajar a otro país, mucho menos que un día estaría representando a Honduras ante una de las universidades más prestigiosas de Colombia, o que podría hablarle de su cultura y tradiciones a nueve compañeros extranjeros, que como ella pasaron un arduo proceso de selección para formar parte del programa, el cual es financiado por la Organización Mundial de la Salud y por el Programa Especial de Investigación y Formación en Enfermedades Asociadas con la Pobreza (TDR/OMS).

Al finalizar su educación secundaria armó sus maletas y con el apoyo de su madre viajó a Tegucigalpa para inscribirse en la UNAH, dejando atrás a familiares, amigos y la comodidad de su hogar. La joven soñadora comenzó su pregrado mientras alquilaba un lugar para vivir y se esforzaba por obtener buenas calificaciones y por leer todo lo que pudiese, pues jamás se conformó con el conocimiento impartido por sus docentes.

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“Siempre fui una niña un poco tímida, pero muy, muy curiosa. Siempre quería saber más y me gustaba leer mucho, era de las niñas que pregunta sobre todo, porque me ganaba la curiosidad. Siempre supe que quería más y aunque tengo esta gran oportunidad que estoy viviendo, tengo también en mente nuevos proyectos que confiando en Dios sí se puedan realizar”, aseguró.

Su familia ha sido su principal apoyo para arriesgarse y cumplir sus sueños. En la imagen aparece acompañada por su madre, su hermano y su abuela, a quien considera una segunda mamá. “Estoy muy agradecida con Dios y con la vida... con mi mamá, que ella siempre me ha estado motivando, siempre me ha dicho que soy capaz de más y creo que tenía razón, la familia es un gran pilar para perseguir sus sueños y aunque parezca muy difícil, se puede lograr”, aseguró la profesional.

PROVENIR DE UN PAÍS QUE CARECE DE APOYO

En sus primeros años tras titularse, comenzó a laborar en la Región Sanitaria de El Paraíso, donde logró convertirse en la coordinadora de la Unidad de Vigilancia Entomológica y fue ahí que descubrió su pasión por la entomología; y aunque reconoce que fue un reto difícil, puso todo su empeño para conformar el equipo desde cero y gracias a su compromiso en echar a andar el proyecto fue seleccionada como la mejor empleada del año 2017.

Más adelante, la joven asumió el reto de convertirse en coordinadora a nivel nacional para el vecino país de Nicaragua en el área de entomología, a través de un proyecto llamado ZAP, el cual tuvo lugar en Centroamérica y el Caribe. Posteriormente, fue contratada para el monitoreo de la malaria en el programa de la Iniciativa Regional para la Eliminación de la Malaria y cuando llegó al país la pandemia del covid-19, dijo presente para sumarse al grupo de sanitarios que combatió la enfermedad, logrando así, ganarse una plaza en la Secretaría de Salud.

Katia asegura que se sintió feliz al poder conseguir una oportunidad en el sistema de salud pública de Honduras, pues es muy difícil lograrlo, sin embargo, su alegría duró poco, pues cuando llegó a su vida la posibilidad de continuarse formando tras ganar la beca de estudio en el extranjero, las autoridades de la institución no le brindaron el apoyo necesario.

“Cuando recibí la noticia de que había sido admitida en el programa, el primer semestre fue virtual, por lo que no representó un problema, pero después nos dijeron que se retomaría la presencialidad, entonces solicité mi permiso en la Secretaría y me lo negaron, tuve que renunciar a mi trabajo para poder venir”, contó con la voz apesarada, pues sus compañeros de otros países sí tuvieron el respaldo en sus empleos.

“Es muy lamentable porque la mayoría de los países han apoyado mucho porque saben lo que representa esta oportunidad para el sistema de salud, pero en Honduras no me quisieron dar permiso, tuve que renunciar. Incluso muchos de mis compañeros son beneficiados de otra manera, algunos hasta obtuvieron su permiso con goce de sueldo para que no pasen dificultades y siempre que me preguntan yo les digo: ‘Yo no, yo tuve que renunciar’, entonces es un poquito chocante”, agregó la joven, quien ha podido costear su estadía en Colombia gracias a la beca.

Katia López Mejía asegura que además de su familia, lo que más extaña de Honduras es la comida, pues entre risas comenta que ninguna supera a la gastronomía catracha.

Pero a pesar de los obstáculos, decidió arriesgarse y viajar para continuar con el programa educativo, pues recibió el consejo de amigos, colegas y familiares que la motivaron a seguir, pensando en lo que podría aportar a su regreso a ese mismo sistema sanitario que le daba la espalda.

Ella destaca con mucho agradecimiento la guía que ha recibido de personas como el doctor Gustavo Ávila Montes, un brillante médico y docente hondureño, ganador de múltiples galardones, entre los que figuran el Premio Nacional de Ciencias en 2007 y el Premio Nacional Ambiental, “cuando inicié en el área de entomología conocí al doctor Gustavo Ávila, que tiene una gran experiencia y ha sido una de las personas que más me ha motivado a seguir mi sueño, porque siempre ha estado pendiente ya que él es parte de programas en donde motiva a los jóvenes a luchar por sus metas”, contó.

LA PRIMERA ENTOMÓLOGA DE HONDURAS

Katia confía en que al volver a su país se pueda abrir una oportunidad laboral para ella, en la que se le permita poner en práctica todo el conocimiento que está adquiriendo. Actualmente está por cumplir su primer año en la maestría, en donde presentó un proyecto de tesis sobre la leishmaniasis, una enfermedad parasitaria diseminada por la picadura de un mosquito infectado.

Ella explica que este postgrado no está pensado únicamente para beneficiar al maestrante, sino al país al que representa, pues “estudia todas las brechas de por qué las intervenciones y avances en salud no llegan a la población más vulnerable o qué impide que los programas funcionen al 100 por ciento y se logre dar cobertura a todas esas personas, sobre todo el países como Honduras, donde aún hay población que no se ve beneficiada por esto”.

Al consultarle qué le gustaría hacer para mejorar la Salud en Honduras, su respuesta es clara y sin vacilaciones: combatir “la falta de capacidades instaladas, en Honduras no tenemos entomólogos y los que había, el único ya se jubiló y uno que recién se graduó, hay muy poca capacidad en cuanto a recurso humano y la otra es el recurso económico, es muy limitado y generalmente se está a la espera de que hayan proyectos, pero estos benefician por un tiempo determinado, esto no es sostenible y en eso hay que trabajar”.

Siendo consciente de la falta de entomólogos, su próxima meta profesional también es titularse en esa área y nuevamente batir un récord, pues sería la primer mujer en lograrlo. “Tengo como proyecto personal seguir estudiando y mi propósito es convertirme en la primera entomóloga de Honduras y con mi conocimiento mejorar la situación de salud en el país”, enfatizó López.

Katia, durante la primera presentación de su proyecto, el cual tiene como objetivo identificar los determinantes que influyen en la fidelidad de la ruta de atención al paciente con leishmaniasis en el departamento de El Paraíso.

LA CLAVE DE SU ÉXITO

Consciente de que hay muchos jóvenes talentosos e inteligentes en Honduras, sedientos de una oportunidad como la que ella está viviendo, Katia quiso mencionar algunos consejos de utilidad para lograrlo.

“Les digo que deben tener la motivación necesaria, la preparación también es importante, porque hay muchos otros programas donde uno de los requisitos es tener dominio del inglés y lamentablemente todos los que hemos estudiado en escuelas públicas no tenemos esa habilidad de dominar otro idioma, leer muchísimo, mejorar habilidades de escritura y ser muy perseverantes y muy enfocados, pero sobre todo, no apagar esa luz, ese deseo de lograr más, de querer más, a veces tardan en llegar las oportunidades, pero si llegan hay que aprovecharlas”, insistió.

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