Hondureños en el Mundo

El pirata hondureño en Canadá

Tiene una fiel convicción: la ley del universo... la cual indica en resumen, dice Hobes, que cosecharás lo que siembres. Su sueño es abrir un museo pirata. Se gana la vida en funciones privadas y haciendo comerciales para marcas de ron de Cuba y República Dominican.

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15.07.2012

La vida de Hobes Hernández Osorto es, literalmente, una aventura.

Su hazaña lo ha llevado a encontrar en Canadá lo que él denomina “mi tesoro más preciado: la paz”.

Hondureño nacido en Puerto Cortés, intentó una y otra vez llegar a Estados Unidos. Esa fue su empresa hasta que lo logró, no una, sino varias ocasiones.

Cansado de que lo deportaran, viajó hasta Canadá, donde encontró “un mejor trato”.

Confiesa que no ha hecho riqueza material, “tampoco he encontrado ningún tesoro”, pero Canadá “me ha regalado paz... y la paz me da felicidad”.

Hobes es uno de los casi mil compatriotas que residen en esta ciudad.

Su pelo largo y su vestimenta de pirata lo hacen ver excéntrico, pero es como cualquier hondureño, afable y un poco bohemio.

También es apasionado en lo que hace, al extremo que desde hace tres años se viste a diario como pirata.

Hobes relata que en un inicio el ser pirata comenzó como un simple trabajo, pero después se convirtió en su forma de vida.

Se dejó crecer el pelo y se colocó piercings en la nariz, cejas y orejas. Su piel áspera, sus tatuajes en los brazos, el largo bigote amarrado a su barba y su única pierna, evocan a uno de los antagonistas de la exitosa franquicia “Piratas del Caribe”, que protagoniza Jhonny Depp (Jack Sparrow).

Y por las dudas “también me gusta el ron”, dice Hobes.

Este hondureño perdió su pierna a los cinco años de edad en un accidente de autos en su natal Puerto Cortés, al norte de Honduras.

Creció en el barrio Buenos Aires, donde su vida también estuvo ligada, de una u otra forma, al mar. Allí se dedicó, en su juventud, al buceo.

“Tengo 26 años de vivir en Canadá, de los que 18 han sido en Montreal... Antes viví en Estados Unidos pero luego me vine para acá”.

Cómo se gana la vida

La piratería es su vida y de eso vive. Hobes hace anuncios de radio y televisión, tanto en Canadá como en el Caribe.

“Soy corsario y pirata al mismo tiempo”, dice para luego aclarar que nunca ha aspirado a tener riquezas, lo que siempre ha deseado tener es “la paz que me ha regalado Canadá y estar cerca de mis dos hijas, mis gemelas”.

“La paz ha sido el mayor tesoro que encontré en este país... No hay mayor tesoro que la paz, pues con la paz hay felicidad y ese es el mayor tesoro que uno de hombre puede tener en la vida”.

Antes de ser pirata fue bartender. Actualmente hace funciones privadas, anuncios comerciales para Radio Canadá y para algunas marcas de ron que lo han llevado a viajar al Caribe para firmar comerciales y entregar premios.

“En Cuba hice un video para la cerveza Bucanero... En República Dominicana trabajé en una edición que se llamó ‘No hay pirata sin tesoro’ que es una promoción de premios”, afirma.

Sus inicios como pirata fueron “para las fiestas de Halloween, luego, como me faltaba la pierna, me fui quedando con el personaje”.

Una anécdota

Hobes es jovial y al mismo tiempo extravagante.

Se le pide contar una anécdota y esto fue lo que dijo: “Una vez un señor me dice, ‘me quiero tomar una foto con usted, pero que sea de cuerpo entero’... entonces yo le dije que debía tener más respeto, a lo que el tipo me queda viendo y se disculpa y entonces yo le dije que era una broma, pues como me falta una pierna el señor pensó que me había ofendido cuando me pidió una foto de cuerpo entero, ja, ja, ja, ja”.

Actualmente Hobes tiene pensado viajar a Puerto Cortés vestido como pirata, él sabe que puede tener problemas en Migración por su disfraz, pero lo intentará. “Las veces que he ido siempre voy vestido normal”, dice.

En Puerto Cortés fue buceador, tenía un récord de tres minutos y medio bajo el agua. “Mi vida desde pequeño estaba ligada al mar, mi vida ha sido llena de aventuras”.

Hobes es ciudadano canadiense, sin embargo, cada tres o cuatro años visita su natal Puerto Cortés.

“El último regalo que me dio mi país fueron 35 libras de más en mes y medio que fui a Honduras, comí demasiado ja, ja, ja”, amplía.

¿En qué cree?

Hobes cuenta que su sueño es abrir un museo pirata.

Para eso ha ido acumulando, durante la última década, artículos y artefactos ligados al tema, como espadas, fusiles, mosquetones, armas blancas, baúles, relojes de arena, piezas de monedas antiguas, ropa, accesorios e indumentaria en general. Sin duda alguna que su colección pirata es fuera de serie.

Influenciado por su experiencia como bartender y su vida como pirata un día decidió inventar un trago que llamó Sangre del Pirata, un coctel que contiene ron, jugo de clamato y especias.

Hobes solo tiene una regla: “Yo creo mucho en la ley del universo, y esa ley dice que cuando uno hace el bien siempre se recibe el bien... me gusta mucho la psicología, aunque estudié contabilidad, pero me quedo con la ley del universo”.

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