La jornada extendida implementada por el actual ministro de Educación, Marlon Escoto, puede ser el inicio de la disminución de los agobiantes niveles de violencia en Honduras, además de mejorar la calidad educativa.
Hace dos días, Escoto presentó ante el Congreso Nacional un informe donde reveló que los niños han perdido 7.5 años escolares en los últimos 12 años.
Esta pérdida de tiempo, además de verse reflejada en el retroceso del sistema educativo y la mala preparación de los estudiantes, también se evidencia en los altos niveles de delincuencia que han hecho de los niños protagonistas y víctimas de actos delictivos.
Apoyo
A criterio de la representante en Honduras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Cristian Munduate, quien se manifiesta a favor de la medida, la jornada extendida dará buenos resultados.
“Esto busca que el niño y la niña tengan oportunidad de asimilar mejor lo que están aprendiendo en clases y no que en una media hora o cuarenta minutos se les meta el contenido que está diseñado para una hora de trabajo”.
“Por el otro lado los niños y niñas se desarrollan en tres ambientes que en teoría les deberían de proteger y apoyar para su adecuado desarrollo: uno es la familia, otro la comunidad y el otro la escuela”.
Indicó que no solo se trata de educación, sino también de una protección infantil que se ha convertido en una deuda moral de los adultos.
“Mientras más tiempo los niños permanezcan en la escuela, más protegidos están, los niños a partir de los 10 años, cuando los padres trabajan, algunos permanecen en la calle, en el barrio, sin una supervisión”, explicó.
“Esto en un contexto como el que tenemos, en donde hay un gran riesgo del enrolamiento en maras, de ser capturados por el crimen organizado, de estar muy expuestos al consumo de drogas y alcohol, les permite a ellos un ambiente protegido donde puedan ocupar su tiempo en proyectos de formación para su vida”, agregó.
Señaló que países como Chile, Venezuela, Cuba, Costa Rica y el este asiático, donde se ha implementado la jornada extendida, han logrado ver una disminución en los niveles de violencia y de involucramiento de menores en maras y pandillas.
“Yo quiero partir desde el hecho que los países que han invertido en educación son los países que han logrado avanzar en términos de su desarrollo social y que han logrado un muy buen tejido social”, comentó.
Detalló que según un informe sobre maras y pandillas publicado por Unicef hace dos años, anualmente unos 450 menores de la región son atrapados por estos grupos delincuenciales.
“Nos dificulta saber por qué no hay un consenso colectivo público en todos los sectores de la sociedad para apoyar y ver con buenos ojos todas estas iniciativas que lo único que buscan es, por un lado, garantizar la educación de los niños, proteger a los niños y garantizar un mejor futuro no solo para los niños sino para el país”, cuestionó.
Aseguró que al igual que otros países, para Honduras el implementar la jornada extendida puede representar el inicio de la disminución de la violencia.
“Este es el tipo de medidas y decisiones estructurales que buscan cerrar esa fuga que hay y que permite entregar a los niños con mucha facilidad a un ambiente que es altamente riesgoso y donde ellos son altamente vulnerables, y por eso yo sí creo que este sea el inicio para solventar este problema”, manifestó.
“Hay muchos retos que hay que ir alcanzando, uno se para, se mantiene estático, ve el horizonte y dice: hay mucho que hacer, eso es lo fácil; lo difícil es pararse, ver el horizonte, pero empezar a moverse en esa línea, y eso es lo que en nuestra percepción está sucediendo, ya están dándose los pasos que se tenían que haber dado hace muchos años”, concluyó.
Pese a que padres de familia han mostrado su descontento con la medida, para el presidente de la Asociación Hondureña de Padres de Familia, Andrés Martínez, la jornada extendida representará también un avance en la calidad educativa.
Aseguró que esto representa un nivel de compromiso mayor de los padres de familia, un acercamiento total de los docentes con los alumnos que dará resultados académicos.
Llamó a los padres de familia a no dejarse guiar por los comentarios de otros sectores y recordar que la Ley Fundamental de Educación ya demanda mayor participación de los padres de familia.
Por su parte el ministro de Educación, Marlon Escoto, aseguró que la lucha que se ha emprendido contra la jornada extendida desde el Congreso Nacional
es una “lucha política que no busca el bienestar de los niños”.
“La discusión del Congreso no es una discusión de rendimiento, de bienestar de niños, es una discusión política y eso todos los sabemos, esto no va prosperar, la jornada ampliada ya está implementada y los protestas son relativamente mínimas”, comentó.