Visten uniforme ranger, con su nombre a la altura del pecho, algunos con botas al estilo militar, mientras que otros andan con zapatos escolares. Sus edades les distinguen entre el grupo de adultos, pues no sobrepasan los 14 años, pero al reunirse les duplican en cantidad.
Y es que son 105 niños los que integran el pelotón de bomberos infantiles en el municipio de Juticalpa, Olancho, aunque la misión será la misma: salvar vidas. El grupo está conformado por 65 varones y 45 niñas, formados en rescate acuático, rescate de víctimas y actividades de prevención.
El cuadro de agentes bomberiles infantiles en la comunidad se formó hace 10 años, pero en la actualidad se ha convertido en uno de los más respetados por su servicio a la comunidad.
En la temporada de Semana Santa los pequeños apagafuegos se suman a las labores de prevención de accidentes al ubicarse en uno de los sitios de mayor peligro para los conductores, conocido como las Vueltas del Junquillo. También entregan boletines con información sobre las instituciones de socorro.
De acuerdo con Mario Turcios, encargado del área de comunicaciones del Cuerpo de Bomberos a nivel regional, los pequeños además de las instrucciones básicas aprenden a respetar la antigüedad de sus compañeros. “Son niños con un gran corazón, participan en maratones, campañas de limpieza, reforestación, pintan árboles en los parques, entre otras actividades”, agregó.