Tegucigalpa, Honduras.- Hace poco más de una década, cuando fue alcalde municipal del Distrito Central desde 2014 hasta 2022, Nasry Juan Asfura Zablah tuvo una oración, misma que hoy recuerda al ser proclamado presidente de la República de Honduras 2026-2030.
"Si me das la humildad, no me quites la dignidad", es la frase con la que quiere llevar su gobierno "el hombre de los burros", quien antes de llegar a la presidencia sirvió a su país desde la alcaldía.
Esa fue parte de una oración que hizo varias veces siendo alcalde, según recordó Asfura, exactamente 20 minutos después de que el presidente del Congreso Nacional (CN), Tomás Zambrano, le colocara la banda que lo presenta hoy como el gobernante de Honduras.
No pasó mucho para que cumpliera su lema de "trabajo, trabajo, trabajo", pues momentos después de su juramentación firmó el decreto de la venta del avión presidencial y otros aprobados durante la primera sesión.
Asfura afirmó que su gobierno debe empezar a trabajar de inmediato, con humildad y compromiso, para llevar soluciones reales a la población.
Hoy, su frase ya no solo se plasma en un cargo que desempeñó como alcalde, sino en un nuevo mandato por cuatro años. “Hago la promesa de ley de cumplir la Constitución y las leyes, como lo dictan los sagrados mandamientos. Honduras, para servirte estamos”, dijo Asfura.
"Papi a la orden" no invitó a mandatarios ni jefes de Estado de otros países al acto de investidura por razones de "austeridad", dejando además de lado las tradicionales ceremonias en el Estadio Nacional José de la Paz Herrera y tomando posesión en las instalaciones del Legislativo.
Oración integra de Nasry Asfura
Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y no a decir mentiras para ganarme el apoyo de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la felicidad; si me das fuerza, no me quites la razón; si me das éxito, no me quites la humildad; y si me das la humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la moneda. No me dejes culpar de traición a los demás solo porque no piensan igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mí mismo, a juzgarme con la misma medida con la que juzgo a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso; recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es la grandeza del fuerte y que la venganza es la señal más primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza. Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para levantarme del fracaso. Si yo faltara a la gente, dame el valor para disculparme; y si la gente faltara conmigo, dame el valor de perdonar. Señor, si alguna vez me olvido de ti, no te olvides tú nunca de mí, amén'.
Honduras: no te voy a fallar, vamos a estar bien. Dios los bendiga a ustedes, a sus familias; Dios bendiga a Honduras. Muchas gracias.