Tegucigalpa, Honduras.-"Prometo ser fiel a la República, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes de mi país", fue la promesa hecha por cada designado presidencial ante la Constitución de la República antes de ser juramentado en su cargo durante la investidura del presidente de Honduras, Nasry "Tito" Asfura.
María Antonieta Mejía, Carlos Alberto Flores Guifarro y Diana Herrera se comprometen hoy, ante diplomáticos, funcionarios y el pueblo hondureño, a servir a la nación.
Tras la juramentación y entrega de la banda presidencial a Asfura, se dio paso al protocolo para los próximos designados presidenciales del nuevo gobierno.
La insignia fue colocada por el mismo presidente, mientras Carlos Roberto Ledezma, secretario del Congreso Nacional, sostenía la Constitución. Tomás Zambrano hizo oficial su juramento.
Asfura le prometió este martes a sus compatriotas, al asumir su mandato, que no les fallará y que, con su Administración, todos estarán bien.
"Honduras no te voy a fallar, vamos a estar bien. Dios los bendiga a ustedes, a sus familias, Dios bendiga a Honduras", expresó Asfura en un discurso de diez minutos pronunciado en el Parlamento, luego de jurar con nuevo mandatario del país centroamericano.
En su mensaje, Asfura centró su discurso en los temas prioritarios que, según él, necesitan ser atendidos de inmediato, entre ellos salud, educación, empleo y seguridad, entre otros.
Discurso íntegro de Nasry Asfura
Buenos días, que Dios los bendiga a todos y todas ustedes, y sus familias bendecidas.
Honorable presiente del Congreso, José Tomás Zambrano, y los diputados de este Congreso Nacional. Señores designados presidenciales, María Antonieta Mejía, Diana Waleska Herrera y Carlos Flores; honorable presidenta magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Rebeca Raquel Obando, y todos los magistrados; honorable presidenta del Consejo Nacional Electoral.
Señores magistrados; presidentes del Tribunal Superior de Cuentas; señor jefe del Estado Mayor, General Héctor Benjamín Ardón, y la Junta de Comandantes; señores comisionados de la Policía Nacional; señor alcalde Juan Diego Zelaya y vicealcalde Aníbal Erhler, y la Corporación Municipal.
Señores jefes de misiones diplomáticas y organismos internacionales acreditados en nuestro país; señores ciudadanos; el presidente de la República; invitados especiales; señor magistrado del Tribunal de Justicia Electoral; señora Comisionada Nacional de los Derechos Humanos; señores comisionados de la Unidad de Política Limpia.
Señores comisionados y presidente de la Comisión de Registro Nacional de las Personas; señor comisionado presidente del Instituto Acceso a la Información Pública; señores miembros de la Unidad de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización; señores comisionados de la Promoción y Defensa de Competencia; señores representantes de la Iglesia Católica; señores representantes de la Confraternidad Evangélica; señores miembros de la prensa nacional e internacional; damas y caballeros:
Hemos llegado hasta aquí gracias al esfuerzo de mucha gente pero, ante todo, por la gracia de Dios, que nos tiene aquí a todos.
Esto no ha sido un camino en soledad: en cada tropiezo hubo manos dispuestas a levantarnos; en cada momento difícil, palabras de aliento; y cuando el trayecto parecía más oscuro, la luz de muchas personas nos mostró el rumbo.
Cada aporte fue valioso: desde la familia y los amigos, los liderazgos de mi partido y la comunidad internacional, hasta miles de hondureños y hondureñas que aportaron a la defensa de la democracia y de la libertad.
Quiero hacer una mención especial a tres personas que pasarán a la historia de Honduras por su firme papel en la defensa de la democracia: al consejero Carlos Enrique Cardona, a la consejera presidenta Ana Paola Hall y a la consejera Cossette López Osorio Aguilar.
Asimismo, expreso mi saludo y reconocimiento al jefe del Estado Mayor Conjunto, Héctor Benjamín Valerio Ardón, y a la Junta de Comandantes.
Al pueblo hondureño: gracias por la confianza depositada en las urnas. Su mensaje ha sido claro y contundente. Tenemos que ponernos a trabajar; trabajar con humildad y con el compromiso total que exige llevar soluciones reales a cada rincón de nuestra querida Honduras. El tiempo empezó a correr, no podemos perderlo: tenemos que resolver problemas a la gente para servirle.
La descentralización es importante para la gobernanza; la descentralización y trabajar con 298 alcaldes, sin ningún distingo de color político. Trabajar con ellos para poder gobernar: y así se los voy a demostrar.
La reducción del Estado para tener una mayor eficiencia y poder dedicar nuestros recursos a resolver problemas, a atender a la gente.
Seguridad: de frente a luchar contra la inseguridad, no tengan duda de eso. Salud: mora quirúrgica y atender con medicinas a la gente. Educación: ya mandamos a imprimir 10 millones de libros para un millón 270 mil alumnos, de primer grado hasta decimo primero.
Inversión: ayer fue una muestra clara de la aprobación del RIP. Muchísimas gracias porque lo hicieron. Necesitamos generar trabajo, necesitamos generar empleo, oportunidad para la gente con prosperidad; importante para el desarrollo del país. No podemos buscar desarrollo si no tenemos infraestructura: la conectividad entre municipios, represas, desarrollo para el país.
Agricultura: volver al campo, apoyar a nuestra gente para volver a ser productores, para volver a tener el nombre de Honduras adelante en el campo. Turismo: la generación de empleo y, lógicamente, desarrollar las bellezas que Dios nos ha dado aquí en Honduras.
Programas sociales: claro que sí. No más división. No es con insultos, con venganza, con odio que vamos a salir adelante; eso no puede ser. Los hondureños queremos paz y prosperidad, y en eso nos vamos a enfocar para hacerlo.
Empeño mi alma, vida y corazón para hacerlo. Una familia dividida no avanza: Honduras es una gran familia que debe de respetarse y trabajar unida por su futuro.
Para mí —y lo vuelvo a repetir ante ustedes que representan un pueblo— no existen diferencias ni colores políticos; no existen ideologías que nos vayan a dividir. Estoy aquí para servirles a ustedes también.
Quiero pedirles que me permitan, a 256 diputados propietarios y suplentes: les suplico que me apoyen las leyes que necesitamos para generar ese cambio, y se los pido por Honduras. Yo les voy a demostrar a ustedes que vamos a trabajar para servirle a Honduras, no tengan duda de eso; y el tiempo va a dar la razón de eso.
Ahora, si me permiten, una oración que la hice varias veces siendo alcalde:
Señor, ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes y no a decir mentiras para ganarme el apoyo de los débiles. Si me das fortuna, no me quites la felicidad; si me das fuerza, no me quites la razón; si me das éxito, no me quites la humildad; y si me das la humildad, no me quites la dignidad.
Ayúdame siempre a ver el otro lado de la moneda. No me dejes culpar de traición a los demás solo porque no piensan igual que yo. Enséñame a querer a la gente como a mí mismo, a juzgarme con la misma medida con la que juzgo a los demás.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso; recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo. Enséñame que perdonar es la grandeza del fuerte y que la venganza es la señal más primitiva del débil.
Si me quitas la fortuna, déjame la esperanza. Si me quitas el éxito, déjame la fuerza para levantarme del fracaso. Si yo faltara a la gente, dame el valor para disculparme; y si la gente faltara conmigo, dame el valor de perdonar. Señor, si alguna vez me olvido de ti, no te olvides tú nunca de mí, amén'.
Honduras: no te voy a fallar, vamos a estar bien. Dios los bendiga a ustedes, a sus familias; Dios bendiga a Honduras. Muchas gracias.