El sorteo de posiciones a ocupar en las papeletas
para las elecciones internas hizo volar la imaginación de los políticos que, por todos los medios, justificaron haber quedado en la mejor posición.
Y es que, por naturaleza, indiscutiblemente la posición uno siempre será la mejor, por lo menos cuando de elecciones de trata.
Pero esta posición solo puede ser ocupada por un candidato a la vez, Miguel Pastor en el caso del Partido Nacional y Yani Rosenthal en el Partido Liberal.
Pastor de inmediato reaccionó contentó al afirmar que estaba en primer lugar en las encuestas, en el corazón de los hondureños y en la papeleta.
En el caso de Juan Orlando Hernández, que resultó en la cuarta posición, su opositores no tardaron en tildarlos de “cuatreros”.
Sin embargo, rápidamente, el movimiento Azules Unidos afirmó que estaban en medio, es decir, en el corazón de la papeleta.
Ricardo Álvarez hizo la propio al justificar la última posición (7). “Los últimos serán los primeros”, dijeron, para luego agregar que el siete, por preceptos bíblicos, es el número de la perfección.
Las hermanas Fernández, Víctor Hugo Barnica y Fernando Anduray dieron menos importancia a la posición. En el partido Liberal, Esteban Handal (posición dos) aprovechó para justificar que Dios lo puso en medio, es decir, ni a la derecha ni a la izquierda.