Honduras

Sobre piedras y vasijas revive la historia ancestral

En cuatro municipios del departamento oriental se aprecian vestigios de civilizaciones antiguas marcados en laderas de montañas y cerros.

FOTOGALERÍA
04.09.2013

La necesidad de contar con agua potable cercana a sus viviendas llevó a los vecinos de Danlí hace 238 años a construir un acueducto de ladrillo, piedra, arena y cal.

Ademas de formar la tubería de manera rudimentaria también le agregaron una sección decorativa, que con el paso de los años se ha convertido en un monumento de la comunidad.

Se trata del sitio denominado como Los Arcos, que no es más que una especie de pared con tres arcos por donde circulan las aguas de la quebrada La Virgen y sobre ésta un canal que se ha comenzado a perder por falta de mantenimiento.

De acuerdo con los historiadores locales, el sacerdote Miguel Ignacio de Córdoba y Ártica fue el impulsador de la obra hace más de dos siglos atrás. Según registros históricos, la construcción de la edificación se inició en el año 1770 y concluyó a finales de 1775, fecha en la que comenzó a funcionar.

El vital líquido que era transportado por el canal artesanal era conducido hasta las llaves públicas instaladas en el parque central y las inmediaciones de la parroquia Inmaculada Concepción.

Durante unos 100 años, el canal llevó el agua desde la montaña Santa Emilia hasta la ciudad, pero se decidió cambiarlas con el fin de llevar el agua hasta cada una de las casas. Es así como solo se logra mantener una sección de la antigua tubería.

Este acueducto, según Darío Gonzales, historiador, fue el primero en su tipo en Centroamérica hasta que en 1786 se edificará el canal de Pinula, ubicado en Guatemala, el cual cuenta con siete curvaturas.

Pese a la importancia histórica que representa el monumento, aún no logra captar la atención de las autoridades gubernamentales y locales.

Carlos Molina, historiador de la ciudad de Danlí, pidió a las autoridades del gobierno mayor interés en la preservación del sitio antiguo.

“El acueducto de Los Arcos es un símbolo de identidad de Danlí y del país, y es importante que las autoridades se preocupen por preservarlo y evitar que se pueda perder”, comentó el entrevistado.

El acueducto de Guatemala, de acuerdo con Molina, se encuentra en condiciones deplorables, por lo que se considera que Los Arcos es el que mantiene las mejores condiciones a nivel de Centroamérica.

“Este sitio debería ser protegido por las autoridades municipales y del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), pues es un reflejo del desarrollo de aquella época”, expresó Molina.

Sitios arqueológicos

Las tradiciones de los habitantes del departamento de El Paraíso han sido influenciadas a través de los años por diversas culturas que se asentaron en la comunidad, lo que permitió una diversidad de costumbres.

Y es que según investigaciones locales, diversos municipios de la región suroriental fueron utilizados por los indígenas para establecer sus asentamientos.

Según las investigaciones de los historiadores locales, en la zona habitaron los indígenas matagalpas.

Los valles de Danlí, Oropolí, Yuscarán y Morocelí son algunos de los poblados en los que en la actualidad se pueden encontrar vestigios de civilizaciones antiguas.

En el municipio de Oropolí sobresale el arte rupestre en diferentes paredones y peñascos.

Uno de los ejemplos es el sector conocido como Las Pintadas, ubicado en la aldea de Orealí, donde los indígenas que habitaron esta región dejaron rastros de su existencia por medio de figuras caladas sobre piedras.

Entre los dibujos que se aprecian en la zona se identifican rostros humanos, figuras de animales y jeroglíficos que aún no han logrado ser comprendidos.

En el municipio de Morocelí, según los historiadores, se encuentra el primer y único centro ceremonial de los indígenas matagalpas. “El problema que existe con todos estos lugares donde se encuentran vestigios de otras civilizaciones se debe a que en la actualidad están bajo el dominio privado, lo que dificulta su exploración”, lamentó Carlos Molina, historiador.

Luis Mendoza, coordinador de la Unidad Municipal de Oropolí, manifestó que luego de una visita que realizara un experto en historia a la zona, dijo que estos vestigios podrían tener unos 2,000 años.

“Es complicado dar una fecha exacta sobre los años que pueden tener estos trazos, ya que no hemos logrado realizar un investigación exhaustiva del material que se encuentra en la zona”, expresó Mendoza.

En las faldas del cerro La Mesa las autoridades municipales han logrado ubicar una serie de montículos, los cuales pudieron haber sido utilizados por los indígenas para instalar sus viviendas.

El lugar es de difícil acceso, pero al adentrase al cerro se aprecia una especie de carretera en la cual se puede ver la coordinación que se utilizó para ubicar las piedras, a fin de facilitar la circulación de personas y animales.

“Este sector es conocido por los habitantes del municipio como el paso de Los Indios, ya que desde siempre el lugar ha sido utilizado por los pobladores para transitar de un sector a otro del municipio”, comentó el funcionario.

Los indígenas que poblaron este sector también contribuyeron para la creación de un acueducto artesanal, el cual abastecía del vital líquido a la población.

El canal comienza en el sector más alto del cerro, donde está ubicada una especie de represa natural, la cual baja a través del acueducto y llega hasta la quebrada Orealí, de donde se abastece de agua la población hasta la fecha.

A lo largo del canal se pueden apreciar pequeñas pilas donde las mujeres iban a llenar sus vasijas y luego trasladaban el agua hasta sus viviendas.

En el departamento de El Paraíso, según investigaciones de las autoridades del Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH), al igual se han encontrado vestigios de la cultura olmeca, que alcanzó su esplendor 2,500 años antes de Cristo (a.C.).

Tags: