La restricción de la libertad de expresión es como querer volver a la oscuridad, a las tinieblas, reflexionó este viernes José Manuel Hermida, representante de las Naciones Unidas en Honduras.
Amenazar el derecho a expresarse libremente es mermar el estado de derecho y democrático. No se puede concebir una democracia sin libertad de expresión, manifestó en una entrevista concedida a EL HERALDO. Estas son algunas de sus respuestas a las preguntas realizadas:
¿Cuál es la importancia de la libertad de expresión en una democracia? Es fundamental. Es una condición necesaria para hablar de democracia. No se puede hablar de democracia si no existe una legislación que proteja la libertad de expresión. Honduras tiene en su Constitución normas para que los periodistas se sientan en total libertad de expresar -de una forma ética, por supuesto- lo que consideran pertinente. Pero no solo es fundamental una normativa, sino que se deben facilitar espacios para el ejercicio del periodismo sin coacción y autocensura.
Y son los medios de comunicación los que fomentan esos espacios de diálogo. Un público, una ciudadana que esté bien informada va a poder participar en el proceso democrático de un país.
Si la gente no está bien informada, si la información que reciben es sesgada, entonces esa libre participación no es posible, se limita la capacidad de incidir sobre las políticas públicas.
Nosotros en el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) promovemos el desarrollo humano y uno de sus elementos centrales es la
inclusión y la participación. El desarrollo humano cree firmemente en que el sistema político que lo acompaña es el democrático, donde las personas tienen libertad y una de las libertades fundamentales es la libertad de expresión, un derecho consagrado dentro de la carta de los derechos humanos.
¿Cuál es su criterio sobre la situación de la libertad de expresión en Honduras? Con el repudiable asesinato de 22 periodistas en un poquito más de dos años, y la privación de la libertad, otro derecho fundamental, es la prueba más acuciante de negar la libertad de expresión.
Hemos mencionado antes que no solamente debe haber una normativa, sino que los periodistas se sientan libres no solo por la normativa, sino que en efecto puedan ejercer su profesión sin sentirse coaccionados, sin tener que sentirse amedrentados o limitarse por miedo.
Sobre la libertad de expresión en Honduras, con tantísimos asesinatos, como el de Alfredo Villatoro, vemos una situación bastante grave. El gobierno tiene, como en todos los países democráticos, una responsabilidad en la seguridad ciudadana para que las personas puedan gozar de sus derechos humanos, no solo de libertad de expresión, sino de tener también una seguridad para su integridad física.
¿Qué riesgos enfrenta una sociedad al poner en precario su derecho a expresarse libremente? No quisiera pensar que eso va a ocurrir. Yo creo que aquí el Estado está muy comprometido con mantener la libertad de expresión.
Al restringir la libertad de expresión o eliminarla es como tratar de volver a la oscuridad, a las tinieblas, y, por supuesto, mermar el estado de derecho y el estado democrático. No se puede concebir una democracia sin libertad de expresión.
¿Qué concepto tiene del rol de la prensa en el país? Uno de los aspectos fundamentales de la prensa es que tiene que ser totalmente libre para poder observar la gestión de distintos entes, no solamente los del Estado, sino también las conexiones entre el sector privado y el sector público. Ahora mismo se está viendo como una fuerza muy importante contra órganos del estado, como lo es la Policía.
¿Y sobre el impacto de la criminalidad sobre la libertad de prensa? La inseguridad ciudadana genera muchísimo temor, muchísima aprensión y restringe a la vez muchas libertades, no solo la libertad de prensa, como lo hemos visto ya con los asesinatos, también restringe otras libertades. Cuando hay un sentimiento real o percibido de altos niveles de inseguridad ciudadana como lo hay en Honduras, nosotros restringimos nuestras libertades. Los que sufren más son los niños. Sus derechos a salir son restringidos por sus padres o sus madres por temor a la inseguridad. Además están las inversiones que tiene que hacer cada familia para poder gozar de seguridad en sus casas, cuando podrían utilizar esos recursos para bien de sus hijos. El que las damas ya no puedan lucir sus joyas, los hombres sus relojes, es una forma de expresión individual cohibida por miedo a la inseguridad.
¿Cómo ve el papel de la prensa en esta crisis de inseguridad? Es importante que la prensa está resaltándola. Un rol que está haciendo es canalizar el clamor y el oprobio que expresa la ciudadanía hondureña por la falta de seguridad. Yo creo que la prensa y la ciudadanía están exigiendo y demandando medidas para mejorar la situación. Hemos visto que se están tomando medidas bastante serias, muy contundentes. La prensa ha jugado un rol muy importante en que la ciudadanía y el gobierno se comuniquen hacia un objetivo común.
¿Cuál es su criterio sobre el actual papel de los periodistas en Honduras? Los periodistas son muy valientes en este país, su labor es loable, con mucho valor, y las cosas van a cambiar con esa perseverancia que los comunicadores exhiben a diario dentro de unas circunstancias sumamente difíciles y contrarias a su voluntad.
¿Honduras podría llegar a vivir la misma situación de México si no se toman medidas? A mí gustaría verlo de una forma más positiva, tenemos un país mucho más pequeño, somos ocho millones de habitantes, un país más acotado con un entendimiento mayor de cuáles son las causas de la inseguridad ciudadana y el diseño de políticas públicas y asignaciones de presupuesto a esas políticas públicas dirigidas a contrarrestar las diferentes causas de la inseguridad. Me gustaría reiterar que el problema del ,narcotráfico que es muy importante en Honduras y está causando mucha violencia, no es un problema que lo puede resolver Honduras sola, tiene que tener el acompañamiento de los países productores del estupefaciente y de los países que lo demandan. Así como contribuyen al problema, estos países deben contribuir con la solución y no dejar sola a Honduras.
¿Al evaluar el impacto de sus aportes, la cooperación internacional considera que hay resultados? Son procesos que requieren tiempo para poder tener soluciones, además tienen que ser sostenidas en el tiempo. No se puede esperar que un problema que viene en deterioro se va a resolver de la noche a la mañana o con una asignación fuerte de recursos.