Un automóvil tapizado con la bandera de la estrella solitaria hizo su entrada triunfal al Estadio Chochi Sosa. A bordo del mismo, un hombre de camisa blanca saludaba con su bandera azul a la multitud, alojada en el complejo deportivo, que inmediatamente creó una valla para dar paso a su líder político, Juan Orlando Hernández.
Los gritos no se hicieron esperar, las banderas fueron agitadas con mayor fuerza para demostrar la alegría que generaba su presencia.
Otros con mayor entusiasmo alzaban su mano para saludar al presidenciable, quien acompañado de su esposa Ana García de Hernández y el candidato a la Alcaldía por Tegucigalpa, Nasry Asfura, saludaba desde lo alto a sus correligionarios.
Haciendo uso del nombre de Dios para dar gracias por el encuentro, Hernández dio pase a su reiterado discurso, que inició con muestras de agradecimiento a los expresidentes Rafael Leonardo Callejas y Ricardo Maduro.
Durante su participación invitó a la comunidad internacional a ser observadores del proceso, sin embargo, advirtió que deben respetar la voluntad de los hondureños.
“Hoy, desde aquí le decimos al mundo: vengan a nuestro proceso electoral, que nos manden todos los observadores que quieran, todos serán bienvenidos y los esperamos con los brazos abiertos, con el corazón limpio”, invitó.
“Pero les pedimos algo: respeten la autodeterminación del pueblo hondureño como nosotros respetamos a los demás pueblos del mundo, no vamos a aceptar injerencias de nadie, sino a los demócratas que vengan a observar cómo el pueblo hondureño va a las urnas y hace ganador al Partido Nacional de Honduras”, expresó.
Reiteró su promesa de respetar la soberanía y aseguró que “quien ponga otra bandera que no sea la hondureña está cometiendo traición a la patria y eso no lo podemos permitir”.
Especial: Elecciones Honduras 2013