Tegucigalpa, Honduras.- El diputado Cárlenton Dávila, del Partido Innovación y Unidad (Pinu-SD), presentó ante el Congreso Nacional un proyecto de ley que propone destinar 3.5 millones de lempiras para impulsar un programa piloto de esterilización masiva de perros y gatos callejeros en Tegucigalpa y Talanga, con el objetivo de controlar la proliferación de animales en situación de abandono.
La iniciativa legislativa también plantea activar el Consejo Nacional de Protección y Bienestar Animal, organismo integrado por diversas instituciones del Estado que, según el diputado, no ha sido convocado para coordinar acciones relacionadas con la protección animal.
De acuerdo con la propuesta, el consejo debería ser instalado con la participación de varias entidades públicas, entre ellas la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas, la Secretaría de Agricultura y Ganadería, la Secretaría de Salud y las alcaldías correspondientes a las jurisdicciones incluidas en el proyecto.
El diputado explicó que, en caso de que no asistan todas las instituciones convocadas, el consejo podría iniciar funciones con al menos cuatro de ellas para avanzar en la coordinación de políticas y acciones vinculadas al bienestar animal.
Dentro del proyecto también se contempla habilitar mecanismos para denunciar casos de maltrato animal, entre ellos el fortalecimiento de líneas de atención municipal o la asignación de un número de WhatsApp para recibir reportes ciudadanos.
En cuanto al programa de esterilización, la iniciativa plantea realizar un plan piloto enfocado exclusivamente en perros y gatos que viven en la calle, con el apoyo de voluntarios y organizaciones que administran refugios para animales abandonados.
El proyecto propone que la Secretaría de Agricultura y Ganadería gestione los recursos destinados a este programa, que busca reducir la población de animales en situación de abandono en ambos lugares.
Durante la presentación de la propuesta, Dávila señaló que en Honduras existe una creciente población de perros, gatos y otras especies que viven en las calles o permanecen en refugios, muchos de los cuales sobreviven alimentándose de desechos en la vía pública.