'Nadie me va a quitar mi candidatura, a mí me eligió el pueblo y eso se va a respetar', dijo con tono enérgico Porfirio Lobo Sosa, dirigiéndose a un influyente dirigente de su partido, considerado el cabecilla de un complot que buscaba presionarlo para que renunciara y sustituirlo por Óscar Álvarez.
Esto sucedió un lunes, en los primeros meses de 2009, cuando comenzaba un encuentro de la Comisión Estratégica que solía reunirse cada ocho días para afinar la ruta de cara a las elecciones generales.
Los dirigentes conservadores nacionalistas no cesaban en su intento por despojar a Lobo Sosa de la candidatura presidencial que había ganado con solvencia a Mario Canahuati, su principal contrincante en las elecciones primarias.
Los resultados en las encuestas mostraban a Lobo Sosa derrotado en las encuestas e incapaz de recuperarse ante el contendiente liberal, Elvin Ernesto Santos.
Los dirigentes implicados en la trama ya habían fracasado en su primer intento por quitar a Lobo Sosa cuando en la campaña, previo a las internas de 2008, habían pretendido lanzar a Ricardo Álvarez para que le hiciera competencia al ahora gobernante.
'Por muchas veces -tres veces para ser claro- me ofrecieron la candidatura de la Presidencia de la República, pero le había dado mi palabra, con mi padre (en vida), al presidente Lobo que trabajaríamos hasta lograr su presidencia', reveló Álvarez la semana pasada.
Al no aceptar Álvarez la propuesta, los intrigantes reanudaron su plan en la campaña de las generales pero a esas alturas (a sabiendas del compromiso) ya no era el alcalde capitalino el propuesto, sino Óscar Álvarez, exministro de Seguridad.
'Es cierto que hubo esfuerzos por quitarle a ‘Pepe’ Lobo su candidatura, ya siendo candidato oficial del partido. Yo estuve en una reunión en la casa de un político aquí en Tegucigalpa con un grupo de trabajo de la Comisión de Estrategia, que nos reuníamos los lunes, en donde ‘Pepe’ Lobo tuvo un fuerte enfrentamiento con varios miembros de la cúpula del partido', relató Fernando Anduray, hoy aspirante presidencial.
Ese día Lobo Sosa llegó poco sonriente y no quería desaprovechar la oportunidad para desafiar a quienes estaban confabulados en su contra.
Dio por iniciada la reunión y, según Anduray, dijo: 'Nadie me va a quitar mi candidatura. A mí me eligió el pueblo y eso se va a respetar'.
El ambiente se volvió tenso, algunos políticos se quedaban viendo unos a otros y Lobo Sosa continuó la reunión.
Anduray dice que los políticos que urdían la trama ahí están, siempre influyendo en el Partido Nacional.
'Me voy abstener de dar los nombres porque estas cosas son difíciles pero están ahí en la historia', argumentó. Lobo Sosa tenía razón de poner las cosas en su sitio.
Según Anduray, 'había habido reuniones de empresarios en San Pedro Sula con otros grandes líderes, entre comillas, del Partido Nacional, de esos que han sido los dueños históricos del partido'. En esas citas 'propusieron la candidatura, ya no la de Ricardo Álvarez, sino la de Óscar Álvarez', pero el plan comenzó a enfriarse cuando las cosas con Zelaya se agudizaron, concluyó Anduray.