Es un refugio que le apuesta a vencer la naturaleza. Fue edificado bajo las normas de construcción japonesa.
La construcción del inmueble estuvo regida por la implementación de la tecnología para la construcción de viviendas sismo-resistentes conocida como proyecto Taishin, una palabra japonesa que significa 'resistente a los sismos'.
Según los expertos de esta técnica de construcción, una vivienda sismo-resistente es aquella que está preparada para soportar sismos de mediana intensidad.
La edificación se encuentra en la comunidad Matapalos Arriba, en el municipio de El Triunfo.
Guillermo Pérez, representante del proyecto Bosai, informó que la construcción de la obra fue financiada por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA), con la supervisión de las autoridades de Copeco.
La construcción del edificio estuvo a cargo de los pobladores de la comunidad, pues aportaron la mano de obra.
El albergue se construyó con adobes mejorados que fueron moldeados por los habitantes de la aldea.
Los trabajos se extendieron a lo largo de siete meses y se involucraron en ellos entre 15 y 30 personas, quienes trabajaron un promedio de 1,350 horas.
La obra es considerada como un proyecto piloto en Honduras. 'Antes de iniciar el proyecto las personas que participarían en la edificación de los adobes fueron capacitadas por los técnicos del proyecto Taishin', explicó el entrevistado.
El programa Bosai participó a través del aporte de la logística y los materiales.
Por su parte, las autoridades de la alcaldía de El Triunfo donaron el terreno y facilitaron los permisos de construcción.
'Es difícil controlar los peligros naturales, por lo que el aumento de la capacidad social para enfrentar los desastres de la naturaleza es la forma más efectiva para manejar y reducir el riesgo', manifestó.
El local será utilizado como salón de usos múltiples en períodos en que no se necesite como albergue.
El objetivo de la edificación es ofrecer a los vecinos un lugar seguro para refugiarse al momento de presentarse un fenómeno natural en la zona.
El proyecto tuvo un costo de 300,000 lempiras, financiados por diferentes organizaciones.
Unas 500 personas serán beneficiadas en la localidad con la obra.
La zona es considerada de riesgo por los constantes derrumbes y deslizamientos que se han registrado durante los últimos años.
También se han registrado inundaciones inesperadas a causa del crecimiento de los ríos y quebradas.