Honduras

Feligreses de la San Francisco recuerdan el ejercicio piadoso

Aprovecharon las estaciones de la cruz para exhortar a la “no violencia, sí a la vida”. Nuevamente, el grupo de teatro Getsemaní se ganó la admiración por su obra.

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07.04.2014

La empinada cuesta, los peligrosos agujeros y el lodo provocado por las últimas lluvias no fueron obstáculo para que los moradores de la colonia San Francisco y sus comunidades vecinas recorrieran una vez más la vía dolorosa que recuerda la Pasión y Muerte de Jesucristo.

Las San Francisco es una colonia urbano-marginal donde vive gente humilde y religiosa que todos los años proyecta a Honduras y al mundo una imagen de devoción y dramatización protagonizando “en vivo” el sufrimiento del Hijo de Dios hace más de dos mil años.

En esta ocasión los feligreses aprovecharon las estaciones de la cruz para mandar mensajes alusivos a la “no violencia, sí a la vida” en vista de que su colonia -donde habitan más de cinco mil familias- tampoco está al margen de esa vorágine de violencia que azota al país.

El camino de oración comenzó en la misma zona, en la parte más baja de la colonia, donde también llegaron moradores de las comunidades vecinas de

San Buena Ventura, La Cabaña, El Retiro, Santa Eduviges, Cabañas, Vista Hermosa, Vueltas del Rosario, Los Pozos, Soledad y La Cabaña, que están bajo la jurisdicción de la parroquia San Maximiliano Kolbe.

El encargado de esta casa de Dios, el padre franciscano conventual, Marcio Matute, tuvo un gesto de humildad al ceder la conducción del Santo Vía Crucis a los “delegados de la palabra” Juan Carlos Canales, Santos Inocente, Mercedes López, Luiz García, María Nieto, Santos Nieto y otros.

Un carro humilde, conducido por el laico comprometido, Jorge Hernández, era la señal de la presencia de la procesión porque conducía un alto parlante que proyectaba las alabanzas, oraciones y mensajes en cada estación. Más atrás, un delegado de la palabra conducía una cruz con un manto rojo que simbolizaba el color del martirio.

Pero no toda la gente se volcó a las calles a rememorar el ejercicio piadoso de Jesucristo, a ese al que acuden en su auxilio cada vez que sienten la necesidad de hacerlo al estar en apuros individuales o familiares. Hubo quienes se asomaban a las puertas o en los balcones para ver la marcha.

Otros fueron indiferentes que ni siquiera cerraron sus negocios como señal de veneración, mientras una cadrilla de la ENEE -que reparaba ruidosamente un poste derribado- no respetó el momento en que pasaba Jesús cargando la pesada cruz.

El acto de piedad del enviado de Dios personificado por Marvin Rivas y los dos ladrones que le seguían, lanceteados por los soldados romanos, hacían de la empinada y curveada ruta una vía dolorosa, cruel e inhumana.

El Grupo de Teatro Getsemaní nuevamente se ganó la admiración y el respeto de quienes realmente valoran estos actos religiosos, sinónimos de sacrificio, devoción y fe. Este grupo, que viene haciendo este trabajo desde hace veinte años, lo integran, entre otros Marvin Rivas, Darwin Espinoza,
Enrique Reconco, Kevin Escalante,
Melvin Duarte, Yovani Reconco, Mario García,
Richar Aguilar, Israel Midence, Yeni Méndez, Rocío Palada, Carolina Reconco, María Flores, Abner Amaya, Rodolfo Escalante, Eduardo Sánchez, Raúl Rodríguez, Marcio Zelaya, Carlos Alvarado, Gustavo Cruz, Emerson Cortés, Gerardo Rodríguez, Danny Mendoza, Elvin Midence, Juan Martínez y Abdiel Solórzano.

El camino de la cruz en la San Francisco continuó su trayecto pasando por una zona donde el lodo y el agua sucia estancada amenazaba con paralizar la procesión. Sin embargo, los soldados romanos agitaron sus lazos, golpearon y gritaron al Jesús personificado: ¡vamos! La vía dolorosa continuó su camino al calvario, ubicado en el instituto San Buena Ventura, donde Jesús fue crucificado “en vivo” bajo un inclemente sol de mediodía.