A la crisis en el sistema público de salud se sumaron este lunes los hospitales psiquiátricos Mario Mendoza, de la capital, y Santa Rosita, ubicado en el sector de Amarateca.
Con banderas amarradas a los portones, los empleados del sindicato exigieron el pago del aumento al bono por riesgo laboral.
Este pago lo exigen en virtud de que tratan con pacientes de “alta peligrosidad”.
Según Óscar Suazo, portavoz del sindicato, el gobierno aprobó en el 2011 el beneficio que debió ser pagado en enero de este año.
“El aumento de 500 lempiras quedó pendiente del año pasado para completar un total de 1,750 lempiras por concepto de bono de riesgo laboral”, declaró Suazo.
Agregó que “el gobierno se comprometió a que ese dinero iba a ser efectivo a partir de enero de este año pero se ha ido acumulando, hasta la fecha ya estamos en julio y todavía no hemos visto el resultado”, indicó el manifestante.
La cantidad exigida por los empleados del psiquiátrico Mario Mendoza y del Santa Rosita asciende a más de tres millones de lempiras.
Siguen las tomas
Mario Masedo, presidente del sindicato de los hospitales psiquiátricos del país, manifestó que para este día seguirán las tomas de los centros.
“En una reunión sostenida ayer con autoridades de Salud no llegamos a un acuerdo concreto, ellos hicieron una propuesta, la cual será presentada mañana (hoy) en asamblea informativa”, aseguró Masedo.
Además, añadió que “será la asamblea la que decida si se deja la toma de las instalaciones y si aceptan la propuesta del gobierno”.
Las autoridades de Salud presentaron una proposición que solo incluye el pago de 7,500 lempiras por bono adeudado desde el año pasado.
Este bono se haría efectivo a más tardar el miércoles de está semana.
Sin embargo, estos 7,500 lempiras no incluyen los 1,750 lempiras mensuales que debería pagar el gobierno a cada empleado desde enero de este año.
Afectados
Como siempre, los afectados son centenares de pacientes que van en busca de atención médica para atender sus enfermedades.
Víctor Morán llegó ayer a las instalaciones del hospital Mario Mendoza en busca de medicamento, sin saber que regresaría con las manos vacías debido a la toma.
“Es injusto lo que le hacen a uno, esto es una necesidad para poder estar bien, y cuando perdemos la cita nos las renuevan cada tres o cuatro meses”, dijo Morán.
Agregó que “yo pagué 600 lempiras desde Goascorán, Valle, para venir y no tengo para comprar medicina”.
En estos hospitales se atienden diversas enfermedades, desde desórdenes mentales hasta problemas emocionales, como el estrés y la depresión.