TEGUCIGALPA, HONDURAS
El tránsito por las carreteras que conducen al sur exigen un alto grado de concentración para quienes se conducen a la zona costera por placer o negocios.
Y es que el deteriorado estado de las vías ponen en peligro la vida de quienes se conducen en los vehículos, así como de quienes viven en las inmediaciones de la calle.
Las carreteras al sur son consideradas por los transportistas como trampas mortales, ya que ante la intención de esquivar un bache se puede perder hasta la vida.
Según estimaciones del rubro del transporte, en el trayecto entre Tegucigalpa y Choluteca existen más de 800 baches, sumados a los 200 agujeros que existen entre los tramos de Choluteca y Guasaule. Adicionalmente se suman las 50 grietas que presenta la vía que conduce desde Jícaro Galán hasta la frontera de El Amatillo.
“El mal estado de las vías pone en peligro la vida de las miles de personas que a diario utilizamos estas calzadas, tenemos que andar esquivando cada bache”, comentó Darwin Molina, conductor de autobuses.
El deterioro de las carreteras ha contribuido a generar accidentes.
“Justo en esta semana un compañero de trabajo chocó con otro vehículo que trató de esquivar un bache, afortunadamente solo fueron pérdidas materiales”, afirma Molina.
Además, los daños en los automotores representan una pérdida de 27,000 lempiras semanales en la compra de llantas, ya que las mismas se dañan de tanto golpe.
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Agilidad
Actualmente, los tramos viales que conducen al sur fueron sometidos a licitación internacional sin que hasta el momento se comience con los trabajos de reparación.
La lentitud en el proceso mantiene molestos a los transportistas, quienes exigen al gobierno mayor celeridad en dichos procesos.
Belinda Pavón, presidenta del transporte en Choluteca, lamentó que el gobierno se apresurara a realizar las licitaciones sin contar con los fondos económicos para realizar los proyectos.
“Lo que tenemos conocimiento es que el gobierno no tiene el dinero para empezar con esos proyectos, los cuales fueron aprobados por el Congreso Nacional, lo que representa un engaño para el pueblo y en especial para quienes utilizamos esas vías”, declaró la dirigente gremial.
En proceso
Ante los reclamos, el director de carreteras, Walter Maldonado, confió que en el caso particular del tramo que conduce del Jícaro Galán a Tegucigalpa, los trabajos arrancarán en este mes. El eje carretero comprende unos 90 kilómetros de distancia y está valorado en al menos 90 millones de dólares. En el sector de Moramulca se adicionará un carril, pormenorizó.
“El tramo del Jícaro Galán a Tegucigalpa será de concreto y estará adaptado al tránsito de vehículos livianos, ya que con la puesta en marcha el próximo año del canal seco, todo el equipo pesado será desviado para esa zona”, afirmó.
En el caso de la carretera que conduce desde Jícaro Galán hasta El Amatillo, se espera que arranque a finales del mes de septiembre y esté concluida en 14 meses, es decir en diciembre del 2017.
“La inversión en la carretera se hace de acuerdo a la cantidad de tráfico que circula por la misma”, argumentó el funcionario.