Honduras

El ángel que vino del norte para restaurarlos

Jóvenes y adultos han sido rescatados y están en proceso de recuperación en un centro de rehabilitación. Todos aseguran que Dios les ha cambiado la vida y que ahora Jesucristo es quien gobierna sus vidas.

07.04.2014

Fueron rescatados del alcoholismo y drogadicción para enseñarles la Palabra de Dios.

Son 89 hombres entre ellos jóvenes y adultos a quien Norma Cano, una caritativa y solidaria hondureña que atiende el Centro de Rehabilitación Restauración, que funciona entre la primera y segunda avenida de Comayagüela, desde hace cinco años.

Doña Norma o hermana Norma, como también la llaman algunos, contó que vivió 17 años en Estados Unidos y el día que regresó a Tegucigalpa un hermano suyo la llevó a El Chiverito, donde observó que en las aceras de las cantinas estaban varios hombres tirados con su ropa sucia sin que nadie les diera algo de comer.

“Vi a unos hombres que comían zopilotes y basura de los recolectores y eso me marcó mi vida, por lo que decidí ser cristiana y ayudar a los más necesitados”, dijo doña Norma.

El don de servicio es tal que paga 18 mil lempiras mensuales por concepto de alquiler del local donde funciona el centro. Además de los servicios de luz, agua potable, alimentación de la mayoría de los internos y las medicinas que se utilizan en el proceso de rehabilitación de los internos.

Comentó que hubo un momento que se dio cuenta que tenía mucho y no daba nada a cambio, pues es dueña de algunas casas que tiene en alquiler.

De la renta de esas viviendas se vale para pagar el alquiler del local y de las demás obligaciones que tiene con las personas que están en proceso de rehabilitación.

Todos los días, las 89 personas internas reciben enseñanza bíblica en tres jornadas, eso les ha ayudado a cambiar su forma de ser al igual que su conducta con sus compañeros.

El objetivo que se ha trazado es que las personas que han sido rescatadas de las drogas y el alcohol de las calles de Tegucigalpa y Comayagüela es que conozcan a Dios, ya que es el único que les ha dado la oportunidad de vivir.

Cada uno de ellos colabora con las actividades que se hacen diariamente. Realizan el aseo del local, lavan ropa, cocinan, hacen deporte y lo más importante: reciben enseñanza bíblica.

Actualmente hay cinco personas jóvenes que se van a graduar de bachilleres en Ciencias y Letras.

En el centro de rehabilitación hay personas que han llegado a tocar las puertas y han sido rehabilitados sin ningún costo.

Doña Norma, a quienes los internos le dicen “Madre”, pasa todos los días en el centro de rehabilitación. Llega a las seis de la mañana y se va a las diez de la noche.

“Yo estoy convencida de que tengo algunas cosas que las he logrado gracias a mi trabajo, pero no me las voy a llevar cuando me muera y es por eso que lo que tengo le sirva a los que menos tienen”, dijo.

El comportamiento de los jóvenes en el centro es muy bueno, pues desde que son recogidos de las calles se les aplica sueros y otro tipo de medicamentos para desintoxicarlos.

Como parte de la disciplina, todos los días se levantan a las 5:00 AM y se acuestan a las 9:00 PM.

Antes del desayuno, al mediodía y en la tarde asisten al devocional a la pequeña iglesia que tienen en el local, lo que les ayuda al fortalecimiento espiritual.

También se divierten al ver televisión, jugar fútbol y compartir en algunas fechas especiales. Los domingos, los internos reciben visitas de sus familiares.

El señor me rescató
y deseo trabajar para él

Óscar Santos Rivera.Yo empecé a tomar cuanto tenía 14 años, pero gracias a Dios me rescataron del vicio. Estuve 20 años sin saber nada de mi familia, que vive en San Pedro Sula, pero el Señor me rescató y ahora solo espero servirle a él. Soy padre de un niño de tres años y espero ayudarle a que pueda crecer sin problemas porque no deseo que sufra lo que yo sufrí por andar en el alcoholismo, y pasaba en El Chiverito.

Andando en el mundo casi me matan en varias oportunidades, pero estoy con vida y sin problemas.

Lo mejor que me ha pasado es conocer a Dios

José Omar Ferrera. Empezó a consumir drogas cuando tenía 13 años. Hoy que tiene 18 años de edad ha tenido un cambio significativo ya que está en proceso de rehabilitación.

Gracias al esfuerzo y la ayuda del centro y de sus padres, que le han dado la oportunidad de estudiar, este año se gradúa de Bachiller en Ciencias y Letras. “Me arrepiento de haber tomado ese camino de las drogas. El mensaje que yo le mando a los jóvenes es que busquen de Dios”.

No podía desayunar si no estaba con drogas

Néstor Gerardo Zelaya Flores. Es un joven en proceso de rehabilitación. “Yo soy de Amarateca y antes yo no podía desayunar ni dormir si no estaba drogado”, pero gracias a Dios que ahora soy una persona diferentes.

Tengo 14 meses de estar en el centro y he logrado superar algunos obstáculos, ya que he logrado cambios significativos en mi vida; antes tenía una vida desordenada, pero todo eso ha quedado en el pasado y ahora todos los miércoles me dedico a predicar”.