Honduras

Severa crisis alimentaria amenaza a 3.3 millones de hondureños

Los precios de los granos básicos podrían presentar una elevación estacional a partir de mayo de este año, dado una baja disponibilidad agudizada por pérdidas de cultivos en el 2020

30.04.2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- La crisis alimentaria extremadamente crítica que viven actualmente 2.9 millones de hondureños, lejos de disminuir se agravará entre julio y septiembre del 2021 alcanzando a 3.3 millones de personas, proyecta un estudio de Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria (CIF).

Según el documento, la severidad de la inseguridad alimentaria aguda alcanzó niveles sin precedentes (31% de la población nacional) y las proyecciones del análisis CIF indican que “la situación empeorará en los próximos meses”.

Los factores determinantes de esta situación son: la pérdida de empleos (principalmente en el sector informal, turismo, industria, construcción, maquila, transporte y agrícola), la reducción de las reservas de granos básicos en el hogar, la tendencia al aumento de precios de granos básicos y la limitación de la movilidad y transporte que ha disminuido grandemente los desplazamientos de población, limitando poder ofrecer mano de obra y llevar a cabo comercio informal.

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Estas limitaciones están mayormente asociadas a las medidas tomadas para enfrentar la pandemia del covid-19 y al efecto de huracanes (Eta y Iota) a nivel nacional. A todo ello se añade que en una buena parte de los departamentos analizados existen condiciones de servicio de agua no tratada adecuadamente y en alrededor de tres a cuatro hogares no cuentan con servicio sanitario conectado a alcantarillado o pozo séptico, lo cual ha sido exacerbado por los efectos de los huracanes.

El impacto

El análisis clasifica a todo el país en una situación de crisis alimentaria fase 3, es decir personas en crisis, siendo los departamentos con mayor severidad: Cortés (41%), Valle y Yoro (35%) y con mayor magnitud, Francisco Morazán (469 mil personas) y Yoro (221 mil).

Para el período de abril a junio de 2021, la población en condición de crisis o peor (fase 3 de la CIF o superior) se incrementaría a 3.1 millones y en el período entre julio y septiembre 2021, cerca de 3.3 millones de personas se encontrarían en esta misma condición.

Para la situación proyectada se presentaría un escenario de alza en la tendencia de precios de granos básicos a partir del mes de abril, indica.

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Asimismo, las personas en condiciones de Emergencia inseguridad alimentaria aguda (fase 4 de la CIF) son alrededor de 614,000 (7% de la población analizada). Todos los departamentos reportan hogares en condiciones de emergencia.

Sin embargo, Cortés registra la mayor proporción de población en esta condición, cerca de 18% (321 mil personas). En estos hogares, el acceso y la disponibilidad de alimentos ha sido considerado como un factor limitante mayor.

Julio y septiembre

Entre julio y septiembre de 2021, se espera que la situación de inseguridad alimentaria del país continúe en crisis (fase 3 de la CIF). Cerca de 616 mil personas (7%) estarían en emergencia y cerca de 2.6 millones de personas (28%) estarían en crisis (fases 4 y 3 de la CIF respectivamente), para un total de 3.3 millones (35%) que necesitarían una acción urgente, con intervenciones de respuesta enfocadas en salvar vidas y medios de vida con un plan de respuesta que incluya ayuda alimentaria, asistencia monetaria y redistribución de activos, de acuerdo con los factores clave y limitantes identificados.

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Acciones urgentes

Según el documento, es urgente identificar a nivel departamental y municipal poblaciones y hogares que han agotado sus reservas y están empleando estrategias de crisis o emergencia. En estas áreas, los objetivos de respuesta prioritaria deberán estar orientados a proteger medios de vida y reducir brechas de consumo de alimentos en hogares.

Priorizar y fortalecer los mecanismos de respuesta inmediata interinstitucional de protección social, así como brindar apoyo a las comunidades más afectadas por los huracanes Eta y Iota contribuyendo a su recuperación, identificando necesidades inmediatas y con pronta solución local. Igualmente se sugiere elaborar y ejecutar un plan de inversión a corto plazo para recuperar fuentes de empleo en poblaciones de alta vulnerabilidad en seguridad alimentaria y nutricional.