Tegucigalpa, Honduras.-El Colegio de Periodistas de Honduras (CPH) condena enérgicamente los ataques verbales y el hostigamiento denunciados contra la periodista hondureña Lisseth García, señalando directamente al alcalde de San Pedro Sula, Roberto Contreras, como responsable de estas acciones.
En un pronunciamiento, el CPH expresa su rechazo categórico a cualquier forma de intimidación o descalificación proveniente de funcionarios públicos, advirtiendo que este tipo de conductas no solo vulneran la dignidad personal y profesional de la comunicadora, sino que también atentan contra el ejercicio libre del periodismo en Honduras.
La organización gremial subraya que la crítica periodística constituye un pilar fundamental de la democracia, por lo que considera inaceptable el uso de espacios de poder para desacreditar a periodistas que cuestionan la gestión pública. A su juicio, estas acciones reflejan prácticas autoritarias orientadas a silenciar la fiscalización social.
Asimismo, el CPH manifestó preocupación por el componente de género presente en los ataques, señalando que estos podrían constituir una forma de violencia institucional dirigida a menoscabar la credibilidad de una mujer periodista con trayectoria reconocida.
En su pronunciamiento, el gremio exigió al edil sampedrano Roberto Contreras el cese inmediato de cualquier campaña de desprestigio contra García, instándolo a mantener una conducta acorde a su investidura y respetar la normativa nacional, incluida la Ley de Emisión del Pensamiento.
El comunicado también incluye un llamado directo a instancias como el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) y al mecanismo de protección para periodistas y defensores de derechos humanos, a fin de que adopten medidas preventivas que garanticen la integridad física y emocional de la comunicadora.
El CPH destacó la trayectoria de Lisseth García como periodista y directiva del gremio, calificándola como un ejemplo de compromiso con la verdad. En ese sentido, advirtió que no permitirá que el insulto sustituya el debate de ideas ni que el poder político limite la libertad de prensa.
“Sin libertad de expresión, no hay democracia”, concluye el pronunciamiento.