Honduras

Condenable vandalismo en marcha del Día del Trabajador



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02.05.2018

Tegucigalpa, Honduras
Todo se pintaba para que fuera una verdadera fiesta de los trabajadores. Pancartas, consignas y carrozas estaban listas para demandar el cumplimiento de sus derechos laborales. Pero tan solo habían transcurrido 30 minutos de marcha cuando asomaban las primer señales de vandalismo.

En una batalla campal protagonizada por vándalos encapuchados y por agentes del orden se convirtió la tradicional marcha de los trabajadores con la que se conmemora en la ciudad capital el 1 de mayo.

La politización de la marcha fue la mecha que encendió los ánimos y que desembocó en un zafarrancho en pleno centro capitalino donde se mezclaron bombas molotov, gases lacrimógenos, piedras y toletazos por doquier.

La situación fue tal que la dirigencia obrera ni siquiera pudo leer su tradicional manifiesto al final de la marcha.

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El inicio
Desde las 6:30 de la mañana, trabajadores y representantes de los gremios sindicales llegaron al barrio La Granja, a la altura del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), a formarse según el orden que habían establecido para arrancar con la conmemoración.

Carrozas con parlantes, megáfonos, mantas, pancartas, mojigangas y consignas jocosas estaban preparadas para la conmemoración del Día del Trabajador. Cada central obrera y cada sindicato llevaba un color para identificarse.

La marcha estaba programada para que iniciara a las 8:00 de la mañana, no obstante arrancó una hora después, con rumbo al Parque Central de Tegucigalpa.

Al inicio, la actividad de los gremios se fue desarrollando en orden, en paz y tranquilidad, con letanías, bailes y cantos. Pero esa tranquilidad iba a durar muy poco.

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Vandalismo
A eso de las 9:30 de la mañana, cuando la marcha iba a la altura del barrio Guacerique, al inicio de la primera avenida, un grupo de encapuchados empezaron a manchar con pintura de aerosol las paredes de negocios y viviendas.

De esta acción tampoco se salvó la sede del Partido Nacional, que fue manchada con mensajes de los manifestantes.

Elementos antimotines bloquearon algunas entradas para impedir que los manifestantes le causaran daño a la sede del partido político. Eso provocó que los antisociales comenzaran a insultar a los policías y militares, y hasta a pintar con aerosol los escudos de los elementos del orden.

Y a la altura de la Calle Real de Comayagüela hizo su aparición a bordo de una lujosa bicicleta el expresidente Manuel Zelaya Rosales, coordinador de la Alianza de Oposición y del partido Libertad y Refundación (Libre).

Minutos después, cuando la marcha arribó a los bajos del Congreso Nacional (CN), el grupo de encapuchados, que iba muy bien preparado con llantas y combustible, colocó los primeros cinco neumáticos, los roció con combustible y les prendió fuego, todo a pocos metros de la entrada al hemiciclo legislativo y de la valla de policías que resguardaba a ese poder del Estado.

Videos de seguridad del Congreso Nacional muestran cómo los vándalos rociaban con combustible sobre las llantas para avivar el fuego. El temerario acto no solo puso en peligro la vida de los agentes, sino que también de los propios mozalbetes.

Finalmente, la rápida acción de los policías y la seguridad interna del CN logró controlar la situación al apagar las llamas con extinguidores.

Esa acción fue la que detonó la batalla campal entre encapuchados y policías.

Mientras estos últimos lanzaban gases lacrimógenos para controlar a los manifestantes, estos lanzaban piedras con hondas.

Como parte de esta acción varias personas, entre transeúntes y vendedores ambulantes, tuvieron que ser llevados al Hospital Escuela Universitario (HEU) para ser atendidos por el efecto del gas lacrimógeno.

Igualmente se reportaron algunas lesiones a un grupo de mujeres policías que se encontraban en las cercanías del Legislativo. Una de las agentes resultó con una lesión en su pómulo producto del impacto de una piedra lanzada por los encapuchados.

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Batalla campal
En cuestión de segundos, el centro de la ciudad se cubrió de blanco por el gas de las bombas lacrimógenas.

Los más afectados fueron los adultos mayores y los menores de edad que participaron en la marcha.

La mayoría de personas se fueron a refugiar al Parque Central, que era donde culminaba la marcha. No obstante, como los encapuchados seguían lanzando piedras, los policías se adelantaron y utilizaron la tanqueta para frenar la violencia.

Las personas corrían desesperadamente, otras pedían auxilio, intoxicadas por haber inhalado el gas lacrimógeno. Sus ojos derramaban abundantes lágrimas y no paraban de toser.

En el parque había una feria de microempresarios que ofrecían comida, pero sufrieron grandes pérdidas debido al alboroto.

De igual forma, los vendedores ambulantes y negocios de comidas rápidas se vieron obligados a cerrar sus negocios. Algunos de ellos hasta sufrieron daños en sus ventanales.

Un vendedor afectado hasta denunció que los encapuchados le llevaron la comida que tenía para la venta.

En medio de la lluvia de piedras y bombas lacrimógenas apareció por otro sector del centro, específicamente en la calle peatonal, el excandidado presidencial de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla, acompañado de su esposa Iroshka Elvir.

Nasralla, quien en ningún momento se le vio acompañado del coordinador de la Alianza, Manuel Zelaya, dijo que marchaba en su condición de presidente electo.

Finalmente, el humo de los gases lacrimógenos hizo que se retirara pronto de la zona.

MEU apadrinó el caos
En una comparecencia ante la prensa, el subcomisionado de la Policía Nacional, Jaír Meza, informó que el caos ocurrido ayer en la capital fue provocado por algunos miembros del Movimiento Estudiantil Universitario (MEU). Destacó que trabajan en la identificación de los responsables de los daños para capturarlos y someterlos al imperio de la ley.