Honduras

Centro de información y combate, el cerebro de la fragata

La fragata USS Curts tiene un mecanismo de espionaje de barcos sospechosos con el que hace seguimiento de operaciones clandestinas de los traficantes de droga.

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07.04.2014

En el cuarto oscuro, de espacio reducido, las pantallas circulares alumbran tenuemente el ambiente. Aquí, en el Centro de Información y Combate, se procesa una serie de datos proporcionados por radares que son vitales para operaciones bélicas.

Este es el “cerebro” del USS Curts FFG 38 de la Marina de Estados Unidos, en donde la cuantiosa información es analizada para determinar la acción ofensiva o defensiva que el barco deberá de poner en práctica.

“La pelea se hace desde aquí adentro, aquí cogemos el video de los radares, miramos en dibujo dónde está la ubicación del barco”, resume Randy Rivera, el jefe del Centro de Información y Combate de este navío de guerra de Estados Unidos.

En esta unidad del barco, a la que solo entra personal clasificado, se hacen detecciones de barcos que se encuentran en un radio de 90 kilómetros alrededor del buque, lo que permite tener una distancia prudencial para poder decidir cualquier maniobra.

El radar también transmite información sobre la distancia que hay entre el buque y la tierra, y así saber por qué naciones se está próximos.

“La información que viene la ponemos en la pantalla y así el capitán sabe lo que está pasando y toman la decisión de actuar”, explica Rivera, quien nació en Estados Unidos pero de padres puertorriqueños.

Narcotráfico

Los barcos de guerra enemigos se hacen visibles en el radar al igual que cualquier otra embarcación, por lo que este recurso es importante en la misión de búsqueda de naves que trafica con droga en el océano Pacífico, que actualmente realiza la fragata como parte de la Operación Martillo.

En el Centro de Información y Combate hay una serie de radios con los que se está en contacto con el Comando Sur, en la Florida, y agencias antidrogas para recibir instrucciones sobre rutas a las cuales ir, porque hay presencia de barcos sospechosos que el radar de la fragata no tiene en la mira.

“Aquí podemos saber la ruta de un go fast (lancha rápida), según la inteligencia que tenemos vamos a saber dónde es mejor poner este buque”, remarcó Rivera.

El radar de la fragata puede detectar buques grandes, pero no así lanchas rápidas, porque son de menor tamaño y de fibra de vidrio o plástico y por ello no son captados porque apenas sobresalen, al igual que los semisumergibles.

“Cuando capturamos una lancha rápida normalmente es porque el helicóptero lo vio, dijo el jefe del Centro de Información y Combate'.

Rivera mostró en el radar tres barcos detectados, que estaban a unas 25 millas (60 kilómetros de distancia de la fragata, eran manchas que sobresalían en la pantalla, pero sin determinar qué tipo de barcos son.

A esa distancia, la fragata tardaría unas tres horas en alcanzar al barco, considerando que el navío también se encuentra en marcha.

La plataforma de donde salen los helicópteros es monitoreada con cámaras de video para vigilar desde el Centro de Información y Combate que se cumplan con los procedimientos de despegue y aterrizaje de las aeronaves y cuidar la retaguardia de la fragata. Diferentes grupos de militares hacen guardias de varias horas durante 24 horas para no descuidar el trabajo de rastreo.