Honduras

Cancillería admite compra irregular de auto

Relaciones exteriores pidió a la funcionaria realizar el reintegro de más de 8 mil dólares empleados en adquisición de auto. La cónsul respondió que devolverá el carro cuando termine su gestión, pero solicitó que le reconocieran algunos gastos.

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07.04.2014

Confirmado el despilfarro. La Secretaría de Relaciones Exteriores admitió que la cónsul de Honduras en Phoenix, Arizona, Astrid Kaemper Gaborit, utilizó fondos de su oficina para financiar pagos de su vehículo,
tal como lo denunció EL HERALDO.

La Cancillería entregó información solicitada por EL HERALDO por medio de la Ley de Transparencia, sobre el manejo irregular de recursos por parte de la funcionaria, como erogaciones para cancelar cuotas de su camioneta Wolskvagen Routan 2010, hecho que aún no ha sido sancionado.

Consta en la documentación de esa entidad que la cónsul erogó de la cuenta de su despacho más de 8 mil dólares para la compra de su carro.

En el oficio 1234 GA 2012 de fecha 17 de agosto de 2012, firmado por la gerente administrativa de Cancillería, Mary Demi Hernández, dirigida a la cónsul, se le ordena que reintegre el dinero del consulado que destinó para la adquisición de su carro.

“Tengo el agrado de dirigirme a usted (Astrid Kaemper) en ocasión de informarle que de acuerdo a la circular N. OO1 GA 2007 debe de realizar el reintegro de los gastos por concepto de pago de cuotas de compra de vehículos, seguros y mantenimiento y que ascienden a un total de 8,333.60 dólares (unos 166,672 lempiras al cambio actual) correspondientes a los períodos 2010, 2011 y 2012 considerados no autorizados”, dice el oficio de Hernández.

A la cónsul se le exige que también debe justificar gastos por consumo de combustible, pues se presume que usó dinero del gobierno para suministrar carburante a su carro.

Puso su nombre

Posteriormente, la cónsul le responde a la gerente administrativa en una carta emitida el 22 de agosto de 2012, en papel membretado, con sello de la misión diplomática, pero sin número de oficio, que ella se vio obligada a sacar el carro a su nombre porque el consulado de Phoenix no es sujeto a crédito.

“Deseo expresarle que el consulado general de Honduras en Phoenix no es sujeto a crédito, por lo que el vehículo se tramitó a mi nombre con el fin de realizar las funciones de cónsul general”, replicó en la nota la cónsul.

La funcionaria explicó que el automotor lo compró para actividades como visita de compatriotas en centros de detención de adultos y menores, desplazamientos a oficinas de Medicina Forense para actos de repatriaciones, ir a reuniones de la Policía de Fronteras y a otras actividades propias del cargo.

“Estas actividades se programan semanalmente. Por razones de seguridad y costo se utiliza este vehículo, ya que el uso de transporte o alquiler de vehículos incurriría en un gasto más elevado. Los pagos de las cuotas han sido debidamente reflejados en los informes de gastos mensuales”, justificó.

La cónsul, dice en la carta, prometió que al terminar su gestión, traspasaría el carro a nombre del consulado de Phoenix y que si cuando eso suceda no lo ha terminado de pagar, entonces será Cancillería la que tendrá que asumir la deuda.

Pero también la funcionaria advierte que Relaciones Exteriores tiene la obligación de “reconocer los gastos hechos por mi persona” en la adquisición del carro, es decir que se le debería de pagar una cuantía no especificada por la compra de ese bien.

La legislación en materia de contratación del Estado ordena que cualquier compra de un bien se tiene que hacer en base a una licitación y compra directa, según el monto, pero en el caso de la adquisición del carro de la cónsul no se siguió ninguno de esos procedimientos.

En ese sentido, la funcionaria ocasionó un daño patrimonial al Estado que es sancionado por la ley, pero Cancillería no ha informado sobre cuáles serán las deducciones de responsabilidad que se harán a la funcionaria.

Anteriormente, Relaciones Exteriores dijo a través de su oficina de prensa que “no hay pago a nombre del Consulado”.

“Por ninguna cuenta ya que no hay vehículos propiedad de los consulados... ningún consulado de Honduras en el exterior cuenta con vehículos propios”, indicó. Esa dependencia aseguró que cuando algún consulado requiere un vehículo para uso oficial se alquila uno por medio de una casa arrendadora.

El abuso de la cónsul

Según el desglose de egresos e ingresos de la cuenta 22600443194 del consulado de Phoenix en el Bank of America, la funcionaria hizo al menos seis abonos al crédito de su carro por medio de la misma entre 2011 y 2012.

En total se erogaron unos 60 mil lempiras al crédito de la camioneta registro CBJ 0801, marca Wolkswaguen, adquirida por la diplomática en la empresa Camelback Volkswagen de la ciudad de Phoenix. El costo de la minivan ronda de 27 mil a 33 mil dólares, un valor lejano de la capacidad económica de la mayoría de los funcionarios que no cuentan con el privilegio de trabajar en el servicio exterior.

Cinco de los pagos se hicieron por medio de los cheques 1054, 1043, 1049 y 1060, cada uno por valor de 457.13 dólares (9,142.60 lempiras) cada una.


También se hizo una transferencia por medio de tarjeta de débito por un monto de 657.13 dólares (13,142.60 lempiras), realizado el 13 de marzo de 2012. El registro de esta operación se consignó como “VW (Volkswagen) CREDIT.TEL.DES:WEB ID 868003775 INDN: Astrid Kaemper”, es decir que la tarjetahabiente que hizo el pago a la compañía de automóviles fue la cónsul.

Otros gastos, como seguro y manteniendo, también se hicieron con la cuenta del consulado. El pago del seguro se hizo a la empresa Farmers por unos 120 dólares mensuales durante los últimos tres años.
Ley del Servicio Exterior

La cónsul Kaemper dijo anteriormente a EL HERALDO que ella no estaba autorizada para hablar sobre esa denuncia, pero que pediría permiso a Cancillería para pronunciarse.

Los pagos realizados por la cónsul representan una grave violación a las normas morales que ordena tener a los funcionarios la Ley del Servicio Exterior.

Esa norma, en su artículo 38, cataloga como falta grave y causal de despido cuando un diplomático que labore en una embajada o co

nsulado cometa actos que vayan en contra de los principios de moralidad, buenas costumbres y ética profesional.

Igualmente es una falta grave el acto de un diplomático que ponga en entredicho la imagen del país. Para sancionar este tipo de irregularidades, la Cancillería debe nombrar una comisión que investigue esos hechos y podrá suspender sin goce de sueldo al funcionario involucrado mientras se toma una decisión final, según esa ley.

Esta ley también faculta a Cancillería a calificar como falta grave de un diplomático cualquier otro acto que considere nefasto para la imagen del país

Todo funcionario investigado tiene el derecho a presentar sus argumentos para defenderse, pero hasta ahora Cancillería no ha informado si inició algún proceso de sanción contra la cónsul.

Otros escándalos

Este no es el primer escándalo de corrupción registrado en el servicio exterior hondureño durante la administración del presidente Porfirio Lobo.

En junio de 2011 la Cancillería separó de su cargo al exembajador de Honduras en Taiwán, Francisco René Umaña Chinchilla, por el otorgamiento irregular de visas y carné de residencia a ciudadanos asiáticos.

En aquel entonces, EL HERALDO obtuvo informes que establecían cómo centenares de chinos ingresaron a Honduras con información fraudulenta y documentos otorgados de forma irregular por la sede diplomática del país en China-Taiwán, a cargo de Umaña Chinchilla.

En junio de 2011 también un alto funcionario de la embajada de Honduras en Panamá fue detenido por transportar una fuerte cantidad de dólares, aparentemente sin declarar.

Inicialmente se conoció que la suma era de 300,000 dólares, sin embargo, fuentes policiales en Panamá informaron que la suma habría sido de 450 mil dólares.

El caso más reciente es el ocurrido a finales del año anterior en la embajada de Honduras en Colombia, donde un empleado de confianza del entonces embajador, Carlos Humberto Rodríguez, introdujo prostitutas a la sede diplomática.

Jorge Mendoza, empleado de confianza del embajador de Honduras en Colombia, invitó a unos amigos y a dos prostitutas a ingresar a la sede diplomática, donde realizaron una “fiesta sexual” que ocasionó la pérdida de aparatos electrónicos y algunos daños a la oficina diplomática.