Tegucigalpa, Honduras
Al terminar el día una oración al cielo basta para dormir tranquilo, pero cuando el cáncer llega al seno del hogar esas oraciones traen consigo amargas lágrimas.
Los juguetes ya no causan la misma alegría y los superhéroes ya no tienen una capa roja, ahora visten de blanco y se les dice doctores.
Así es la infancia de muchos menores enfermos de cáncer que viven en Honduras.
La única esperanza de sus padres es que en medio de toda la crisis, “primero Dios” para esa enfermedad sí haya medicamento en los hospitales.
Según Armando Peña, jefe de la Unidad de Oncología Pediátrica del Hospital Escuela Universitario (HEU), el año pasado se detectaron 374 casos de cáncer infantil.
Esto es alarmante ya que literalmente todos los días del 2014 una mala noticia llegaba a una familia que esperaba que las molestias que veían en su angelito no fuesen tan graves.
De estos, al menos 120 son casos de leucemia, un tipo de cáncer que afecta directamente la sangre y que muchas veces, sin un adecuado tratamiento, es letal.
Tratamiento
Después de la sacudida al corazón, producida por escuchar el diagnóstico, viene el reto por superar la enfermedad.
Pero el cáncer arrasa con todo y las finanzas no son inmunes a eso.
Para tratar la enfermedad fuera del sistema sanitario público, fácilmente una familia gaste cerca de 80,000 lempiras en un mes. Esta suma es impagable para la mayoría.
No obstante, poniendo un poco de atención a los síntomas, la enfermedad puede ser curable.
El galeno explicó que los principales signos a los cuales un padre debe estar atento son: dolor persistente en los huesos, cuadros de fiebre alta sin razón aparente por más de dos semanas.
También moretones o sangrados de nariz o encías, picazón en el cuerpo sin indicios de alergia, fatiga, piel pálida, perdida de peso, vomitos por la mañanas que se presentan por varios días.