Un grupo de balseros cubanos decidió documentar cada paso, cada segundo que los acercaba a la añorada libertad con una diminuta cámara digital.
Este grupo, conformado por 13 hombres y dos mujeres, todos originarios del municipio de Campechuela de la provincia de Granma, salió el pasado 13 de febrero a bordo de una pequeña lancha de 21 pies de largo, impulsada por un pequeño motor que ellos mismos habían reparado meses antes de su salida.
Su viaje tuvo la suerte de no tener percances en alta mar, aun así el riesgo de ser atrapados por los guardacostas cubanos era inminente.
Documentar su escape de la isla a través del inmenso océano Atlántico, era ganancia para ellos y una prueba que conservarían de haber logrado respirar nuevos aires de libertad.
Rostros alegres y frases invocando la libertad se confundían con el ruido del recién reparado motor diésel que impulsaba la pequeña embarcación que los llevo a aguas hondureñas.
Una pequeña cámara digital, desgastada por el constante uso, se convirtió en el aparato que mantuvo activo a este grupo, y durante el viaje se olvidaron por momentos que podían ser atrapados por las autoridades y atacados por fieras marinas o el repentino oleaje.
Así su travesía hacia Honduras fue documentada. “Tomamos algunas fotos y videos porque queríamos tener evidencias de este viaje y de los riesgos que tenemos que asumir cuando intentamos salir de Cuba”, relató José Luis Baez Avilés, conductor de la embarcación.
“Nuestra intención era llegar a Islas del Caimán, pero el viento nos cambio la ruta y perdimos la dirección, hasta que un barco langostero con bandera hondureña nos rescató en alta mar”, explicó el balsero.
Las provisiones y el combustible se les agotaban, y fue a la medianoche del pasado miércoles que fueron rescatados por esta embarcación civil, que pronto los llevó hasta la isla de Roatán, y desde donde, posteriormente, fueron remitidos a las autoridades de migración en La Ceiba.