Toma de Posesión

El error histórico que no debe repetirse al implementar la Bandera azul turquesa

La percepción que el cambio en el color del Pabellón deja dentro y fuera de Honduras, el amparo histórico para tomar la decisión y el panorama a futuro tras la medida, de esto y más hablaron los expertos con EL HERALDO
26.01.2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Honduras se apresta a realizar una rectificación histórica, 73 años después de haberse hecho ley. Pero, ¿por qué pasó tanto tiempo?, ¿qué hay detrás de esta resolución? y ¿por qué ordenar su uso inmediato no es suficiente para reivindicar la historia?

La presidenta electa, Xiomara Castro, decidió que durante su gobierno se restablecerá el color oficial de la Bandera de Honduras: el azul turquesa, pero aunque muchos pensarían que ese tono siempre ha sido el verdadero, sobre todo al recordar el coro del Himno Nacional que dice “Tu bandera es un lampo de cielo, por un bloque de nieve cruzado y se ven en su fondo sagrado cinco estrellas de pálido azul”, lo cierto es que no es así, pues antes de que Augusto C. Coello diera vida a los versos, los colores que representaban a los hondureños eran otros.

El historiador Guillermo Varela Osorio explicó a EL HERALDO que el símbolo patrio ha sufrido varios cambios desde su aprobación; primero, el Pabellón Nacional usado por Honduras fue la Bandera de la República Federal Centroamericana, entre 1824 y 1939, la cual fue de un azul más pálido, muy alejado del turquesa.

VEA: Los 10 hitos de Xiomara Castro en la historia de Honduras y la región al convertirse en presidenta

Así lo confirmó también el abogado y analista político, Miguel Cálix Martínez, quien lleva años estudiando la historia detrás del Pabellón hondureño y aseguró que “el color de la Bandera de la Federación Centroamericana tuvo al menos dos tonalidades de azul, el celeste, inspirado en la escarapela de Belgrano, en los colores de la bandera de Argentina, y un color azul más oscuro establecido en la presidencia de Francisco Morazán en 1830”.

Luego, en 1866, en el gobierno de José María Medina, se estableció el Escudo Nacional y la Bandera en color azul con las cinco estrellas en el centro (pues anteriormente las estrellas también tuvieron otra distribución), sin ninguna mención adicional, lo cual hizo que el azul que hasta ahora conocemos fuera la norma general, influenciado también por la entrega masiva de pabellones en todo el territorio que habría hecho más tarde el general Tiburcio Carías Andino en sus 16 años de gestión desde 1932 a 1949.

El tiempo transcurrió y llegó el turno de Juan Manuel Gálvez, quien al iniciar su mandato emitió un decreto que da paso por primera vez al azul turquesa, pero con algunas debilidades legales que le pasaron factura al país durante todos estos años.

El gobierno actual debe reglamentar la Bandera Nacional

El decreto hecho por Gálvez data de 1949, cuando determinó que las banderas en uso resultaban con “medidas desproporcionadas e inconvenientes” a lo establecido en 1866 y que además, había muchos tonos distintos siendo utilizados en actos oficiales e instituciones al mismo tiempo, por lo que decidió rectificar de la siguiente forma: “La Bandera Nacional de Honduras constará de tres franjas iguales horizontales; la superior y la inferior de color azul turquesa, la del centro blanca y llevará en medio cinco estrellas de cinco ángulos salientes del mismo color azul”, reza el artículo 1 del decreto, pero se olvidó que también había muchos tonos de azul turquesa y aunque desde entonces eso no tuvo relevancia, ahora sí es preciso reparar en este detalle si se quiere universalizar su uso.

Esta es una imagen del decreto emitido en el gobierno de Gálvez, el 1949.

Según los expertos, el decreto de Gálvez se emitió sin éxito, pues el tono azul oscuro se siguió usando, ya sea por el poco empeño de las autoridades en hacer que se cumpliera o porque pudo más la costumbre arraigada durante tantos años.

”El Congreso Nacional debió en aquel momento, en 1949, y debería hacerlo ahora, definir el tipo de vista cromática de esa superficie, porque si usted se va a Google va a encontrar una infinidad de tipos de azul turquesa y podríamos caer de nuevo en esa confusión”, argumentó el historiador Varela Osorio.

¿Cómo dar paso a la reglamentación?

En ese punto planteado por el también docente universitario coincidió Cálix, quien manifestó que el turquesa posee “un fuerte carácter simbólico, pero que no está desprovisto de debate, puesto que hay varios tonos de azul turquesa, entonces lo correcto es acudir a la Asociación Internacional del Color (AIC), como lo hizo Guatemala, en el decreto que establece el azul celeste de la Bandera guatemalteca donde se detalla el color específico”.

Una vez acordado el tono correcto, lo siguiente debería ser emitir un nuevo decreto que lo deje regulado en nuestras leyes, y si es posible, proceder a la creación de un reglamento de uso de nuestros símbolos patrios, similar a la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales que posee México.

”El lado positivo que yo le veo a esto es que por ejemplo, en México, se establece una ley de uso de emblemas e insignias, por ejemplo aquí se usan para cualquier cosa, pero allá está establecido que no puede ser así. En Honduras hay dos leyes secundarias sobre el uso de la Bandera, una es la Ley Electoral que prohibe que los partidos la utilicen en su publicidad o propaganda y la otra es la que establece penalización para quien dañe los símbolos, pero nada más. En México se establece cómo y en qué fecha se deben usar, qué largo debe tener, es más, qué hacer con una Bandera que se ha deteriorado y nosotros no tenemos ni siquiera una oficina pública donde se certifique que el color de la Bandera sea correcta”, argumentó el analista.

Son muchos los tonos reconocidos como azul turquesa o sus similiares, por lo que Honduras deberá definir cuál utilizar y reglamentarlo en este y para futuros gobiernos.

El mensaje que el nuevo gobierno envía con la rectificación

Lo interesante del caso es que tras la determinación de Xiomara de retornarle la cara turquesa al Pabellón, ya hay instituciones que acataron la ordenanza, incluso antes de que ella asuma el poder, un hecho que para los analistas se puede interpretar como la necesidad de cerrar esa deuda histórica o como el deseo de que este cambio proyecte a su vez nuevos horizontes para el país.

”Como el gobierno actual estuvo tanto tiempo, entiendo yo que es una manera de sugerir que llega otro momento nuevo para la historia del país, entonces se agarran de ese decreto, pero que quedó incompleto porque no definió la tonalidad cromática y hay que definirla”, insistió Varela.

Desde el 17 de enero las Fuerzas Armadas instruyeron a sus bases a adoptar el color en sus actos y en sus uniformes y la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) implementó por primera vez el uso de la Bandera turquesa en los actos oficiales de septiembre de 2021, en el marco del Bicentenario de Independencia, por lo que para los conocedores del tema, esto ha ayudado a legitimar la decisión del gobierno entrante.

La UNAH usó por primera vez una bandera en tono turquesa para sus actos el septiembre de 2021, dejando claro que utilizaría este tono y lo dejaba sugerido mientras no hubiera un decreto dado con el color ideal.

¿Cómo tomará el mundo la rectificación en la Bandera hondureña?

EL HERALDO también habló con el sociólogo y analista en temas políticos, Pablo Carías, quien reaccionó positivo ante la adopción del azul turquesa en el Pabellón y consideró que la aceptación a nivel nacional e internacional puede ser exitosa si la introducción se hace de la forma correcta.

”La reacción ha sido muy tranquila, lo que falta es que la población se vaya acostumbrando y lo vaya asimilando. En alguna medida es la recuperación de la idea original y de los hechos históricos, porque tiene que ver con un tema de tipo cultural, pero todos sabemos que es un símbolo ciudadano que evoca nuestra pertenencia y lo que faltaría es ver la capacidad del Estado para proporcionar la Bandera con ese nuevo color a las escuelas, colegios, universidades, etc.”, manifestó.

”El mensaje en el exterior es positivo, pudiera ser que la gente se pregunte por qué hasta ahora, pero rectificar es de sabios y lo que corresponde es que la Cancillería pueda enviar una nota a todos los países, principalmente aquellos con los que tiene relaciones, al igual que a los organismos internaciones como la Organización de las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos (OEA), organizaciones deportivas... informando sobre el nuevo color, para que en los actos posteriores ya no se nos represente con la Bandera anterior, para no desentonar”, consideró.

Así aparece representada Honduras en las páginas oficiales de la FIFA, ONU y OEA, por lo que se deberá hacer la debida rectificación, según los expertos.

Otros aspectos a reivindicar

Y ante la consulta hecha por este rotativo sobre otros factores a reivindicar en Honduras, las respuestas fueron muchas, pero sobresalieron las de índole social, cultural, legal e identitario.

Para el caso, el abogado Cálix consideró que el nombre de los edificios, lugares u obras no deberían ser en honor a personajes políticos vivos, pues su legado se debería reconocer después de muertos, si al hacerlo en vida se presta para conflictos sectarios que generarán que con el tiempo se opte por cambiarlos si el personaje homenajeado ya no es del agrado de la mayoría, por lo que llamó a atender estos detalles que han generado división en la población en épocas recientes.

Por su parte, el sociólogo Carías recordó que hace falta mayor fortalecimiento en temas educativos para que la hondureñidad conozca las decisiones que han marcado su historia, como las delimitaciones territoriales y la firma del Acta de la Independencia, por dar algunos ejemplos.

Y para el historiador Guillermo Varela la mayor reivindicación para los hondureños sería atacar las causas de la migración, crear oportunidades reales en el país, dignificar la calidad de vida de la población y terminar con la inseguridad jurídica, factores que también están contemplados en nuestras leyes, pero que de igual forma parecen haberse quedado solo en papel.

Pero sobre el tema de nuestro Pabellón y la polémica generada en algunos sectores, los tres concluyen que no se debe interpretar el cambio como una acción hecha por un partido político, sino como el deseo de rectificar un decreto que nunca se cumplió.

Y otro factor por el que no se debería politizar es porque ha sido impulsado por gobiernos distintos, como en 1949 por Gálvez, que era nacionalista y, ahora por Xiomara, de Libertad y Refundación. “No es un patrimonio de un partido político, sino de todos los hondureños”, resaltó Guillermo Varela Osorio.

LE PUEDE INTERESAR: ¿Qué significado tiene el mosaico pintado en las graderías del Estadio Nacional?