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Marcela Beatriz Urquía, entre pinceles y pinturas

A ocho años de estar inmersa en el mundo del arte, tiene entre sus logros la publicación de sus dibujos en un poemario.

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03.10.2013

Sus primeros pininos infantiles en el dibujo fueron en papel y lápices de color, después daría pasos entre cartulinas y témperas, y ahora ya camina entre pinturas y publicaciones.

Y es que así inician los artistas, con pequeñas muestras, y así le sucedió a Marcela Beatriz Urquía Salgado, estudiante de excelencia académica en la Dowal School y destacada alumna del Estudio de Arte de Carolina de Carías.

Entre todos sus logros, que incluyen exposiciones de pintura, hay uno que la hizo sentir que era una experiencia única: ilustrar parte de los poemas del libro “... El mar no deja olvidar”, primer poemario de Luis Fernando Lezama, exalumno de la Dowal.

Para Marcela, de 16 años, apasionada por el arte, desarrollarse en esta disciplina la hace ser una persona más creativa y sensible.

¿Qué tal fue la experiencia de que sus dibujos fueran incluidos en un poemario?

Desde noveno grado mister Julio Anariba me hablaba del proyecto, y realmente fue una experiencia única porque era la primera vez que me sucedía algo así, y trabajar con Ericka, que es una amiga mía, y Luis Lezama fue realmente gratificante, porque al final uno se siente orgulloso de lo que hace.

¿Cómo fue el proceso para hacer las ilustraciones?

El mister me dio diez poemas de Luis Lezama y escogí los que más me gustaban o me daban inspiración para dibujar.

¿Cómo surgió su interés por la pintura y el dibujo?

Desde pequeña me gusta pintar y dibujar, y mi mamá vio que me gustaba y me fue metiendo a clases de pintura, y desde entonces ha surgido una gran pasión. Mi formación empezó cuando estaba en tercer grado, en el Estudio de Arte de Carolina de Carías.

¿Qué aprendizaje le ha dejado en su vida el hecho de desarrollarse en la pintura?

He aprendido que todo lo que uno hace lo tiene que hacer bien, y en la pintura no siempre todo es perfeccionismo, porque si algo es raro puede ser bonito a la vez, entonces no tiene que estar perfecto. Uno en cada cuadro que hace aprende algo, por ejemplo si algo me sale mal lo puedo arreglar con otra cosa y de eso se aprende, que no todo puede estar perfecto. Personalmente me he vuelto más culta, porque he aprendido de diferentes artistas, ya sean hondureños o internacionales, y en el área académica uno con el arte amplía su creatividad y piensa de manera diferente.

¿Cómo ve el desarrollo del arte en Honduras?

Estamos en un proceso, pero los artistas reconocidos como Santos Arzú Quioto y Orlando Roque han sobresalido en el arte nacional, y han puesto como ejemplo que así como ellos nosotros tenemos la capacidad para hacer esas obras de arte.

Además de pintar, ¿qué otra cosa le gusta hacer?

Me gusta bailar, en la escuela estoy en danza moderna; también cantar, y estuve en clases electivas de guitarra.

¿Cuál sería su consejo para los jóvenes?

Mi consejo a la gente joven es que no se limiten a hacer una sola cosa. Si quieren cumplir algo o un sueño, háganlo, porque este libro yo nunca me lo imaginé que fuera así tan grande, porque es el primer libro que la escuela lanza, y realmente cuando uno ya tiene su proyecto y su meta fija uno se siente realmente orgulloso de lo que ha hecho.

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