Ileana Bográn donó el 60% de su hígado para salvar la vida de su esposo
La modelo y creadora de contenido viajó a Argentina, le donó el 60% de su hígado a su esposo y cumplió la promesa que le hizo cuando se enamoró de él
- Actualizado: 01 de junio de 2026 a las 10:54
Ramzy Hazin no quería que su esposa estuviera presente cuando viajó a Argentina. Le había dicho que iba a Buenos Aires por un tratamiento, pero la verdad era otra: en su cabeza, ese viaje parecía no tener regreso.
Sin embargo, Ileana Bográn se enteró por su cuñado que ella podría ser la única salida para salvar la vida de su esposo y sin pensarlo tomó el primer vuelo disponible. Lo que vino después fue una cirugía de nueve horas en la que dejó el 60% de su hígado para que su esposo no muriera.
La historia de esta pareja arrastra años de enfermedad antes de llegar a ese quirófano. Hazin fue diagnosticado en la adolescencia con colangitis esclerosante primaria, una patología que ataca los conductos biliares y va deteriorando el hígado de forma progresiva y sin reversa. No hay medicamento que la cure, el único destino clínico posible, tarde o temprano, es el trasplante.
Durante años, la pareja navegó ese horizonte con consultas en Ecuador, en Estados Unidos y antes en España, recibiendo en cada parada tratamientos que compraban tiempo pero no resolvían nada.
Se casaron por la iglesia en 2020. Ella ya sabía lo que implicaba ese matrimonio. No era una sorpresa que apareció después de las fotos de boda, era una condición conocida. Y aún así, o precisamente por eso, le hizo una promesa que resultó literal: "Siempre voy a estar para vos, pase lo que pase", según recoge el portal Vida del Hospital Universitario Austral.
Entre finales de 2023 y 2024, el cuadro de Hazin se desplomó. Ictericia, agotamiento, dolor abdominal, días enteros postrado. La familia tomó la decisión de buscar opciones en Argentina. El primero en viajar fue el hermano mayor, con la intención de ser donante vivo. Era compatible, pero sus condiciones clínicas lo descartaron. Lo mismo sucedió con otros familiares evaluados.
Fue en ese punto, cuando el árbol de opciones ya estaba casi agotado, que alguien del equipo médico hizo la pregunta que Hazin no quería considerar: ¿y la esposa?
Él dijo que no. No estaba dispuesto a ponerla en riesgo, pero su hermano mayor llamó a Bográn de todas formas y ella no deliberó demasiado. Llegó a Buenos Aires, se hizo los estudios y los resultados la habilitaban como donante. Sin embargo, los médicos encontraron una particularidad en la anatomía de su hígado que les impidió avanzar. Los médicos fueron directos y les dijeron que lo recomendable era regresar a Honduras para cuidados paliativos.
"Ese día se me derrumbó todo", agregó Bográn al portal del centro médico. Fue en ese momento, con el piso todavía moviéndose bajo sus pies, cuando el hermano de Hazin encontró en internet una nota periodística sobre el Hospital Universitario Austral que mencionaba un hito en su programa de trasplantes hepáticos. Llamaron un viernes y el lunes a primera hora ya tenían una cita.
El equipo aprobó el trasplante e iniciaron todos los análisis pertinentes. Bográn reveló al portal antes citado que ella no sintió miedo. "Soy cristiana y Dios me da fortaleza", era su respuesta a cualquier visicitud.
El 3 de enero de 2025 entraron al quirófano. Ese día era, además, su aniversario de boda eclesiástica. La cirugía de Bográn duró nueve horas; la de Hazin, 12. El equipo médico le extrajo el 60% del hígado para trasplantárselo a su esposo. Y cinco días después, ella salió del hospital caminando, sin complicaciones mayores ni secuelas. El hígado restante se regeneró por completo, como ocurre en los casos exitosos.
Hoy por hoy, Hazin continúa con los controles de seguimiento habituales y con medicación inmunosupresora, que es el estándar en cualquier paciente con trasplante. Recuperó su rutina como comerciante, mientras Bográn retomó todas sus actividades deportivas y laborales.