Los Ángeles, Estados Unidos.- El acuerdo extrajudicial alcanzado el 4 de mayo entre Justin Baldoni y Blake Lively cerró uno de los litigios más seguidos del mundo del entretenimiento en los últimos años.
embargo, para quienes rodean al director y actor, el cierre legal no equivale a un cierre emocional.Adam Mondschein, actor y amigo de Baldoni con quien coincidió en el rodaje de It Ends With Us, describió a Page Six el estado en que se encuentra el cineasta.
"Es una carga muy grande", señaló, y añadió que mantener la convicción de que uno no es como lo han retratado resulta agotador. Mondschein también afirmó que Baldoni "tiene el corazón roto" y que es alguien que "realmente se preocupa" y actúa con integridad.
El origen del conflicto se remonta a diciembre de 2024, cuando Lively presentó una demanda en la que acusó a Baldoni de acoso sexual durante el rodaje de la película y de haber orquestado una campaña de desprestigio en su contra, documentada por el New York Times bajo el título We Can Bury Anyone: Inside a Hollywood Smear Machine.
Baldoni negó todas las acusaciones y respondió con una contrademanda de 400 millones de dólares por difamación y extorsión, que extendió también a Ryan Reynolds y al equipo de relaciones públicas de la actriz.
El proceso fue perdiendo fuerza en los tribunales. En octubre de 2025, el juez federal Lewis J. Liman dio por cerrada la contrademanda de Baldoni tras el incumplimiento de un plazo procesal. Posteriormente, el tribunal desestimó la mayoría de las acusaciones de Lively, incluidas las de acoso sexual.
Fue entonces cuando ambas partes optaron por un acuerdo de última hora.Mondschein, que interpretó al médico en la escena del parto que generó controversia durante el rodaje, recordó que Baldoni asumió el proyecto con la intención de llevar a una audiencia más amplia el libro de Colleen Hoover y de abrir un debate sobre la violencia doméstica y el papel de los hombres en esa conversación. Ese era, según él, el motor del proyecto.