Llegó el 21 de diciembre y con los primeros rayos del sol, sacerdotes mayas celebraron la ceremonia del fuego en lugares sagrados y majestuosas ruinas como Tikal, en el norte de Guatemala, Chichén Itzá, en el sureste de México, y Copán, en el occidente de Honduras, en saludo a una nueva era, tras concluido un ciclo de 5,200 años, 13 baktun en el complejo calendario maya.
Los descendientes de los mayas, una civilización milenaria que se asentó en el sur de México, Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice, viven este solsticio con la esperanza de un 'nuevo amanecer' y un despertar para la humanidad.