El método de Nasry Asfura para gobernar Honduras: observar, recordar, ejecutar

EL HERALDO Plus conversó con el círculo cercano del presidente de Honduras para entender cómo será su forma de trabajar desde el Poder Ejecutivo durante estos cuatro años de gestión

  • Actualizado: 01 de febrero de 2026 a las 21:30
El método de Nasry Asfura para gobernar Honduras: observar, recordar, ejecutar

Tegucigalpa, Honduras.- En una de sus tantas sesiones, Nasry Asfura escuchaba a sus asesores dentro de una sala cerrada, atravesada por el zumbido constante del aire acondicionado.

Sobre la mesa se amontonaban vasos con agua, botellas a medio terminar, papeles sueltos y diapositivas impresas con estrategias para ganar las elecciones generales.

La mayoría de los consultores eran extranjeros y hablaban como si el país pudiera conquistarse con palabras: ideas, narrativas, rutas discursivas. Asfura permanecía en silencio, sentado, atento... pero visiblemente incómodo.

De pronto, se levantó.

No pidió permiso ni interrumpió con palabras. Caminó hacia la mesa y comenzó a recoger los vasos, los platos y las hojas. Lo hizo con calma, como si el orden fuera más importante que la conversación.

Los presentes guardaron silencio, no sabían si intervenir, preguntar o continuar. Uno de ellos intentó retomar la reunión:

-¿Nos quedamos hasta aquí o seguimos?

Asfura lo miró y respondió, con su característica voz áspera:

-Sigan, sigan. Los estoy escuchando.

La exposición continuó. Él permaneció de pie unos minutos, luego volvió a sentarse. Más tarde se levantó, fue al baño y regresó.

No tomó notas, no interrumpió.

Cuando terminó la presentación, alguien preguntó:

-¿Qué le parece?

Esperaban aprobación.

Asfura señaló una de las diapositivas, luego otra y otra más.

Nasry Asfura, en muchas de sus reuniones, no usa intérprete para dialogar con algún diplomático de habla inglesa, ya que maneja el idioma a un nivel avanzado.

Sin rodeos, comenzó a desmontar la estrategia con precisión quirúrgica. Señaló errores, contradicciones y supuestos que —a su juicio— no se sostenían en la realidad de Honduras.

Así lo recuerda un amigo cercano, quien compartió este testimonio, para entender cómo gobernará Nasry “Tito” Asfura de 2026 a 2030.

EL HERALDO Plus recogió relatos de un exdirector municipal, antiguos colaboradores y personas de su círculo más cercano.

Uno de ellos, su confidente desde hace más de dos décadas, pidió que la entrevista se realizara de forma presencial y solicitó no ser identificado.

“Hablar de 'Tito' no es cosa de un día”, advirtió al inicio del encuentro. “Es una persona inquieta, difícil de encasillar”.

Método Asfura

Lo primero que hay que entender —explicó— es su forma de pensar. “Cuando te digo inquieto, me refiero a que tiene la capacidad de razonar muchas cosas al mismo tiempo. Ideas, compromisos, pendientes. Todo lo guarda en la cabeza”.

Su amigo confirma que Asfura tiene una habilidad poco común para memorizar números de teléfono y contactos sin anotarlos, una práctica que, asegura, le permite no perder tiempo cuando supervisa obras o da instrucciones.

“Es una máquina. Su cerebro va más allá de lo que está pensando en ese momento. Si va caminando y ve una piedra en el camino, detiene el carro para quitarla”, relató.

Esa conducta se resume en una frase que, según su entorno, Asfura repite con frecuencia: “No me gusta hablar más de lo que después vamos a cumplir”.

Un episodio ocurrido durante la campaña ilustra ese principio.

Una mujer le gritó desde la calle: “Ustedes no sirven, son puras mentiras”.

Asfura se acercó y le preguntó en qué le habían fallado.

Ella respondió que nunca le taparon un bache frente a su casa, pese a haberlo solicitado varias veces.

El entonces alcalde se disculpó, llamó a las cuadrillas y al día siguiente el trabajo estaba hecho. Esa misma noche, pasó personalmente a verificarlo.

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“Tito” Asfura tiene un amplio conocimiento en el manejo de presupuestos para obras civiles, como en temas financieros.

La misma precisión se extiende al ámbito técnico y financiero. Aunque evita exhibirlo, Asfura tiene experiencia en números, obras civiles y gestión de recursos.

“Una vez, un contratista le dijo que una obra costaba 1.2 millones de lempiras”, contó su allegado. "'Tito' empezó a hacer cuentas en su cabeza y le dijo: no, eso no pasa de 800 mil. Y tenía razón”.

Ese perfil explica por qué decidió asumir personalmente la conducción de la Secretaría de Salud, en calidad de ministro-presidente.

Según su entorno, lo hizo porque conoce la complejidad del sistema y no quiere intermediaciones que retrasen decisiones.

“Sabe cuál es la situación crítica en Salud. Sabe que hay 24 sindicatos, conoce cómo se ha manejado el tema de licitaciones y fideicomisos”, explicó la fuente.

Aclaró, además, que tomar las riendas no implica derroche de recursos públicos.

“Para reducir la mora quirúrgica, que ronda los 16 mil pacientes, habrá que recurrir a hospitales privados. Pero no para pagar de más, sino para resolver. Él está asumiendo esa responsabilidad por el riesgo que representa no actuar”, indicó.

Problemas de actuar rápido

Sin embargo, el querer trabajar de una manera más eficiente, muchas veces, olvidando o saltándose las normativas de que están en la Ley de Contratación del Estado, le trajeron problemas a Asfura como alcalde, a juicio de su círculo cercano.

El 10 de octubre de 2024, la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (Uferco), dependiente del Ministerio Público, presentó un requerimiento fiscal contra él y siete exfuncionarios por presunto lavado de activos, malversación de caudales públicos, fraude, uso de documentos falsos y violación de los deberes de los funcionarios, por el desvío de 28.5 millones de lempiras de las arcas municipales.

El requerimiento fiscal detalla parte del dinero, según la acusación, se destinó a campañas políticas, gastos no oficiales de la municipalidad, tarjetas de crédito de Asfura y familiares, e incluso compras personales como joyas.

Antes de asumir la presidencia de Honduras, Asfura fue acusado por el Ministerio Público y llevado a los tribunales.

En octubre de 2020, la Uferco ya había solicitado antejuicio contra Asfura para retirar su inmunidad como funcionario, pero la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia frenó el proceso.

Miembros de la entonces oposición denunciaron que Asfura llegó a un pacto con el partido en el poder, Libertad y Refundación (Libre), para librarse de la investigación.

Su amigo de confianza ofrece otra versión: en su afán de resolver problemas de manera inmediata, Asfura muchas veces mezcló fondos de sus empresas personales con los de la municipalidad para atender casos urgentes.

“A la Alcaldía, una vez llegó una señora de Olancho que quería trasladar a su familiar de la morgue, pero no tenía ataúd. ‘Tito’, en ese afán de ayudar, gastó parte del dinero de sus empresas para cubrir lo que la Alcaldía no podía en ese momento”, relató.

Continuó: “Depositó 250 mil lempiras al proveedor para tener los ataúdes disponibles, y luego cuadró ese dinero con fondos municipales para que la cuenta se reabasteciera y no tocar su capital ni el dinero de la comuna”.

Agenda y reuniones

Queriendo conocer más sobre los planes que proyecta para el país, se le consultó a la fuente cercana a Asfura, si ya había programado reuniones o definido una agenda formal.

La respuesta llegó con una repregunta, casi automática:

—¿De qué reuniones me hablás? Él no se detiene a descansar.

Para su entorno, esa dinámica no es nueva. Viene de su paso por la Alcaldía del Distrito Central.

El primer problema surgió incluso antes de acomodarse en el cargo.

“Cuando lo declararon alcalde, lo primero que hizo fue arreglar el plantel de la colonia 21 de octubre”, recordó. “Eso era puro polvo, tierra. Mandó a arreglarlo y a tirar cemento”.

No se quedó ahí. Veinticuatro horas después, comenzó a ejecutar obras sin esperar ceremonias ni largos procesos de validación política.

“Al día siguiente empezó con el puente a desnivel de Villas del Sol”, relató. “Lo hizo porque ahí tuvo un accidente en 1986. Iba en un carrito y un bus de pasajeros le dio vuelta. Cuando llegó a ser alcalde y volvió a pasar por ese cruce, se acordó del accidente y decidió hacer el puente”.

Ese episodio, según quienes lo conocen, define una constante en su forma de actuar: observa, recuerda y ejecuta.

También explica por qué no es partidario de inaugurar obras.

“Lo único que pide es que lo que ya está hecho se use de inmediato, que no se detenga el tráfico ni a la gente que va a trabajar”.

Por esa razón, agregó, durante su gestión es posible que no abunden rótulos anunciando proyectos ni placas con nombres oficiales, lo que coincide con el anuncio del viernes pasado sobre limitar la publicidad institucional, ya que no es parte de su estilo.

Asfura prefiere que las obras hablen. Durante su gestión como alcalde del Distrito Central, la Dirección de Control y Seguimiento registró la ejecución de 1,142 obras, de las cuales 52 fueron consideradas mayores y 1,090 correspondieron a infraestructura menor.

Entre 2014 y 2020 se pavimentaron 205.5 kilómetros de calles: 26.5 kilómetros con mezcla asfáltica y 179.1 kilómetros con pavimento hidráulico, una cifra inédita para el Distrito Central en ese período.

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Razón del Gabinete

Ese mismo modelo de trabajo se trasladaría al gabinete presidencial.

Diversas fuentes coinciden en que está conformado por personas que comparten su visión operativa y, sobre todo, que entienden la lógica de la obediencia funcional.

“La gente que él tiene en el gabinete es gente que sabe que le va a responder así. Los que están formando en el gabinete son personas que él ya las conoce. Conoce sus debilidades, su fortaleza y por eso lo está colocando”, sostuvo su amigo, refiriéndose a Aníbal Erhler (Infraestructura), Sulmy Ortez (Gobernación), Emilio Enrique Hernández (Finanzas) y otros funcionarios.

No obstante, quienes lo conocen advierten que, aunque se le perciba como un hombre de ejecución constante, no es ajeno al protocolo cuando la investidura lo exige.

“Si vienen embajadores o delegaciones oficiales, él va a cumplir el protocolo”, defiende un amigo cercano. “Pero tiene que aprender a delegar. Para eso están María Antonieta Mejía, que puede manejar esos temas; también los designados presidenciales, y figuras como Luis Castro, secretario de la Presidencia, o Juan Carlos García, ministro de la Presidencia, para que le ayuden y asuman funciones”.

Ese equilibrio entre representación y austeridad se forjó cuando, tras participar y presidir cumbres internacionales como alcalde de Tegucigalpa, Asfura tomó conciencia crítica del elevado gasto que implican la logística y la representación institucional.

Desde entonces, sostienen, reforzó su convicción de reducir gastos no esenciales. Esa lógica también se trasladaría al funcionamiento interno del Estado.

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La mirada fuerte de Asfura en esta foto refleja dos cosas: Desagrado a algo que no le gustó o que está analizando el entorno.

Según las fuentes, ni siquiera los empleados públicos tendrían margen para el uso discrecional de vehículos, viáticos o equipos oficiales.

“'Tito' es muy responsable”, afirma su amigo. “Si te manda a hacer un mandado, hacelo. Él sabe cuánto cuesta un trabajo. Si gastás 80, quizá te dé 100, pero no más. El que piense que va a pasear, está equivocado. No hay viajes ni uso indiscriminado de carros. Si te ve en un lugar que no es tu área de trabajo, te llama la atención de manera personal, sin importar el cargo”.

Ese retrato es compartido por Roberto Zablah, quien trabajó junto a él como gerente de Infraestructura durante su gestión municipal. “Los ministros deben entenderlo”, señala. “Él da una instrucción una sola vez. Si no se cumple, busca a alguien que sí lo haga. No pierde tiempo. El que no responde con resultados, se va”.

Interacción

Su método de trabajo incluye una conexión permanente con su equipo más cercano. Utiliza tres teléfonos Motorola V3i. Para quienes no lo recuerdan: un teléfono de teclas, plegable, sin acceso a WhatsApp ni a redes sociales; únicamente permite llamadas y mensajes de texto.

Para estos dispositivos camina con 16 baterías, ya que no quiere quedarse desconectado en ningún momento. Y es muy probable que asigne a cada uno de los miembros de su gabinete una línea directa.

“No tiene horario. Si fuera posible, trabajaría las 24 horas, los siete días de la semana”, afirma Roberto Zablah.

Agrega que a Nasry “le gusta atender todas las necesidades, y eso implica un nivel de exigencia alto”.

El entrevistado describió a Asfura como imparable y recordó que en más de una ocasión las reuniones se extendían hasta la madrugada.

Asfura es fanático de estos celulares por su fácil manejo, las personas que lo han visto más de alguna vez en persona son testigos del uso que les da.

“Él es de llamar en la madrugada, por si tiene alguna idea o surge algo. Es 24/7. No tiene hora, no tiene hora, se lo digo”, relató.

“El trabajo se vuelve tan intenso que, a veces, hasta se nos olvidaba comer. Una vez terminamos a las tres de la mañana revisando varios temas y a las cinco ya me estaba llamando porque quería respuestas rápidas”, contó a EL HERALDO.

Sin embargo, pese a la intensidad de su jornada y a no manejar la tecnología al dedillo, Asfura se mantiene atento al contexto hondureño a través de un iPhone negro.

Ese dispositivo sí lo utiliza para comunicarse por WhatsApp y para preguntar, de forma directa, qué se dice de él o de su familia.

Al igual, bajo esa premisa se espera que su relación con los otros poderes del Estado y con los alcaldes del país, sea la más cercana y directa, orientada a obtener respuestas rápidas.

Roberto Zablah describe a Nasry con una oración: “Todo lo piensa en función de servir”.

“Sabe lo que es no recibir transferencias a tiempo”, explica. “Por eso va a gobernar cerca de ellos, con asesores y equipos técnicos, para agilizar proyectos y resolver rápido”.

Todo en su forma de trabajar —la obsesión por el tiempo, la desconfianza hacia la retórica, el control directo de las decisiones y la incomodidad frente al exceso de protocolo— apunta a una gestión dinámica, marcada por más acciones y menos reuniones,

Además, de contar con un modelo de gestión cercano a los alcaldes, apoyado en asesores técnicos y orientado a destrabar proyectos sin dilaciones ahora que tiene la Presidencia de la República.

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José Valeriano
José Valeriano
Periodista

Licenciado en Periodismo por la UNAH. Con experiencia en temas económicos, de salud, educación y desarrollo social. Con conocimientos en el mundo digital y SEO.